"Come, let us bow down in worship, let us kneel before our Maker; for he is our God and we are the people of his pasture, the flock under his care."

Psalm 95:6

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  1. Estudio 10 ORANDO EN TODO TIEMPO CON TODA ORACIÓN

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    (Pasaje bíblico:  Efesios 6:18-24)

    Pablo era un hombre de oración. La oración era el secreto de su vida, de su tremenda influencia, de su sufrimiento y perseverancia, de su ardiente pasión por las almas de los hombres, y por eso es el más cualificado, después del Señor Jesucristo mismo, para instruirnos en el santo arte de la oración. En los versículos de nuestro pasaje encontramos siete verdades vitales sobre la oración.

    1. La oración es el gran esencial.

    Pablo habla de la armadura que hemos de vestirnos y sigue directamente, sin parar, diciendo: “orando en todo tiempo…”. Para un soldado es tremendamente importante tener puesta la armadura correcta y estar equipado con una espada, pero igualmente importante es que el soldado esté en constante comunicación con su Comandante supremo (Hebreos 2:10). El cristiano, mientras está en el campo de batalla, está en contacto directo con el trono de Dios, y la línea de oración/comunicación con nuestro Señor resucitado no debe romperse nunca. La oración es el gran esencial: ciertamente no opcional; es fundamental.

    1. Debemos orar en todo tiempo.

    Pablo no solo nos exhorta a orar, sino a orar “en todo tiempo”, y esto nos recuerda 1Tesalonicenses 5:17, lo que quiere decir que debemos procurar vivir en una verdadera atmósfera y actitud de oración. Es de la mayor importancia que tengamos tiempos determinados de oración, como Daniel que oraba tres veces al día (Daniel 6:10), como David que oraba tres veces al día (Salmo 55:17) y más tarde nos dice que oraba siete veces al día (Salmo 119:164) y como el Salvador, que constantemente se apartaba a un lugar de oración (Lucas 6:12). Además podemos orar en ocasiones especiales como: en momentos difíciles (Salmo 55:16), cuando necesitamos dirección (Santiago 1:5), cuando somos tentados (Salmo 69:1), cuando somos perseguidos  (Salmo 7:1), cuando nos llega una carta inquietante (Isaías 37:14), cuando llega una enfermedad (Santiago 5:14) y cuando nos encontramos en cualquier clase de necesidad (Filipenses 4:6).

    1. Debemos usar todas las clases de oración.

    “Toda oración y súplica” sugiere que la oración puede consistir en Adoración, Alabanza, Acción de Gracias, Petición, Ruego o Intercesión. Pero piense también en las siguientes tres “clases” de oración: la oración individual (Mateo 6:6), la oración de agradecimiento (Mateo 18:19) y la oración en comunidad  (Hechos 12:5).

    1. Debemos perseverar en la oración.

    Siempre debemos seguir orando y manteniéndonos alerta (versículo 18): mire Lucas 18:1 y compare Lucas 11:5-8. Necesitamos persistencia: mire 1Reyes 18:43. La palabra “velando” indica que hay peligros al orar, ¡y efectivamente los hay! Hay el peligro de: (l) Distracción. ¡Cuán a menudo otras cosas interfieren e impiden que oremos! (2) Reticencia. Puede ser por cansancio o por preocupación con cosas del mundo; (3) Desánimo. ¡Quizás hemos orado por algo una vez, o incluso dos, y nos hemos vuelto impacientes al no tener respuesta! (4) Desesperación. A veces la situación parece tan imposible (¡hasta para Dios!) que en vez de confiar en Él nos vemos sobrepasados por un sentimiento de frustración e incluso de la inutilidad de la oración; (5) Derrota. Si, aplastante derrota: mire Jueces 16:20.

    1. Debemos orar por todos los santos.

    Es lógicamente imposible orar por cada uno de los santos individualmente, pero en un sentido general, y desde luego en un sentido sistemático, podemos hacerlo. Podemos orar, por ejemplo, regular y sistemáticamente por:  (1) Los santos de Dios sufrientes; (2) Los santos de Dios pecadores. ¿Ora alguna vez por ellos, por cristianos que son tentados y vencidos por el mundo, la carne y el Diablo y vuelven atrás habiendo tropezado por las artimañas del Enemigo? (3) Los santos de Dios confinados.  Tántos que aman al Señor y están discapacitados por la enfermedad, que Dios ha permitido para el avance del evangelio (Filipenses 1:12). Estos afligidos necesitan nuestra oración para que reciban la gracia necesaria para dar testimonio del poder y la suficiencia de Cristo. Orar por los nuevos convertidos (Hechos 9:17); por el envío de obreros (Mateo 9:38);  por la producción de literatura cristiana (Salmo 43:3);  para que se abran puertas al evangelio (1Corintios16:9);  que el poder de Satanás sea quebrantado (Lucas 13:12-16)…

    1. Debemos orar por obreros en el frente de batalla.

    Los versículos 19 y 20 nos enseñan que aquellos que ocupan puestos prominentes en el servicio cristiano tienen una especial necesidad de las oraciones del pueblo de Dios: mire Hechos 4:29. ¿Cómo deberíamos orar por los predicadores, evangelistas, maestros y líderes que laboran en la cosecha para Dios? Oremos que el Señor les dé palabra, audacia y gracia para predicar el evangelio.

    1. Para ser efectivo, todo nuestro orar ha de ser “en el Espíritu”.

    He aquí el secreto de todo ello, “en el Espíritu” (versículo 18): compare Romanos 8:26-27.

    Es una gloriosa verdad que como escribió William Cowper, “Satanás tiembla cuando ve a un cristiano de rodillas”, y tenía razón el poeta Alfred Tennyson cuando escribió:

    “Más cosas se logran por la oración
    Que este mundo imagina, por eso, que tu voz
    Se eleve como una fuente ante mí noche y día.

    Pues ¿en qué son mejor los hombres que ovejas y cabras
    Que en su cerebro cultivan una vida ciega,
    Si, conociendo a Dios, no elevan las manos en oración
    Por sí mismos así por como por quienes les llaman amigo?…”

  2. Estudio 9 NUESTRO ENEMIGO Y NUESTRA LUCHA

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    (Pasaje bíblico: Efesios 6:10-19)

    En sus cartas el apóstol Pablo habla sobre la vida cristiana usando una variedad de sugestivas metáforas. Por ejemplo, en esta carta a los efesios su referencia favorita para el cristiano es cómo debería VIVIR: compare 2:2; 4:1 y 17;  5:2,8 y 15. En los capítulos 5 y 6 les dice a esposas (5:22-24), maridos (5:25-31), hijos (6:1-3), padres (6:4), siervos (6:5-8) y amos (6: 9) cómo vivir y cómo comportarse. Pero de pronto cambia de metáfora y en el capítulo 6, versículo 10, nos presenta algo del aspecto severo de la vida cristiana; nos dice que tenemos un conflicto que pelear, que tenemos un poderoso enemigo al que enfrentarnos, y que solo podemos ser “más que vencedores” (Romanos 8:37) vistiéndonos “toda la armadura de Dios”. Los cristianos somos santos (Efesios 1:1), hijos (1:5), creyentes (1:13), siervos (6:5), pero también somos  soldados (6:11), vea 2Timoteo 2:3-4, y como soldados participamos en un gran conflicto y tenemos que luchar (1Timoteo 6:12;  2Timoteo 4:7). Los creyentes estamos involucrados en una GUERRA. Para que seamos capaces de apreciar la necesidad de vestirnos toda la armadura de Dios, veamos primero la naturaleza del conflicto, después el carácter del enemigo, y finalmente el secreto de la victoria. 

    1. LA NATURALEZA DEL CONFLICTO
    2. Es una guerra real. Es una lucha literal contra un enemigo literal. Note que la palabra “contra” aparece seis veces en los versículos 11 y 12.
    3. Es un conflicto entre verdaderos antagonistas. ¿Quiénes son? “El Señor” (6: 10) y “el diablo” (6: 11). Los soldados, o aliados, del Señor son los creyentes en Cristo, como indica el versículo 12. Los aliados de Satanás también son mencionados en el versículo 12.
    4. Es un conflicto feroz. Piense en el versículo 12, ¡y vea lo mortal que es esta lucha!
    5. Es una pelea mano a mano. Es tan literal como cualquier lucha contra “carne y sangre”, pero es diez mil veces más mortal (versículo 12), pues no es contra lo humano y visible, sino contra lo sobrehumano e invisible (Lucas 12:4-5).

    Esto no es algo exagerado o imaginativo, sino la verdad revelada por Dios. Aceptémoslo, pues solo si lo hacemos nos veremos fortalecidos para el combate y motivados para “vestirnos toda la armadura de Dios” (versículo 11).

    1. EL CARÁCTER DEL ENEMIGO
    1. Es una persona real.  Los nombres que se le dan a Satanás indican personalidad, y las acciones que se le atribuyen implican: engañador, mentiroso, homicida, acusador, tentador, príncipe, etc. Mire lo siguiente:  Job 1:6; Isaías 14:12;  Mateo 4:10;  6:13;  9:34; 10:25;  25:41;  Lucas 4:12;  Juan 8:44 y 12:31;  2Corintios 2:11;  1Tesalonicenses 2:18 y 3:5;  y 2Tesalonicenses 2:9-11.
    2. Ocupa un lugar exaltado.  Es el “príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2), lo que indica su control sobre los espíritus de maldad;  y es el “príncipe de este mundo” (Juan 12:31; 14:30; 16: 11), que muestra su dominio sobre las vidas de los “hijos de desobediencia” (Efesios 2:2).  Tiene un “reino” (Mateo 12:26); es el “dios de este siglo” (2Corintios 4:4)  y falsifica el verdadero cristianismo (1Corintios 10:20-21;  2Corintios 11:14;  1Timoteo 4:1 y Apocalipsis 2:9).
    3. Es muy poderoso.  Su poder es sutil (2Corintios 11:14);  siniestro (Colosenses 1:13);  sobrenatural (2Tesalonicenses 2:9) y destructivo (Hebreos 2:14). Compare Hechos 26:18.
    1. EL SECRETO DE LA VICTORIA
    1. Tenemos que entender nuestra posición en Cristo. Estudie el versículo 10, y note que solo somos fuertes “en el Señor”. No hay fuerza o habilidad para librar esta guerra aparte de la fortaleza que es nuestra en Él. Tenemos que estar firmes y resistir, no con nuestras propias fuerzas, sino con Su fuerza (versículos 11, 13 y 14).
    2. Tenemos que aceptar la protección de Cristo. Esta protección, que Él nos da para nuestro uso, es “toda la armadura de Dios” (versículos 11 y 13), cinco partes de la cuál son para la guerra defensiva y solo una para la guerra ofensiva. No incluye protección para la espalda porque (cambiando de ilustración): ¡Lucas 9:62! Lo que nos toca hacer es “vestirnos” estas piezas: versículo 11.
    • El cinturón de la verdad (14). Así como el cinturón rodeaba la cintura del soldado, la verdad debe rodear toda nuestra vida (Salmo 51:6, Juan 8:32, 3Juan 4). No debe haber en nosotros hipocresía, irrealidad, insinceridad o componendas.
    • La coraza de la justicia (14). Que cubre los órganos más vitales. Tenemos que mantenernos firmes en Cristo que es nuestra justicia, y tenemos que vivir con rectitud (es decir, haciendo lo correcto).
    • El calzado de preparación (15). Cuando somos tentados y pasamos por pruebas somos sostenidos por la experiencia de Filipenses 4:7 e Isaías 26:3.
    • El escudo de la fe (16). Simplemente un escudo puede proteger todas las partes del cuerpo, así también debe actuar la fe para cada parte de nuestra vida.
    • El yelmo de la salvación (17). Una mente desprotegida es una presa fácil para los engaños, delirios y corrupciones de Satanás.
    • La espada del Espíritu (17). Compare Mateo 4:4,7 y 10 (“escrito está…”) y Hebreos 4:12.
    •  Tenemos que mantener nuestra comunión con Cristo (versículo 18). Esto es esencial para la victoria: “Orando en todo tiempo, con toda oración, con toda perseverancia”.
  3. Estudio 8 LAS RELACIONES DEL CRISTIANO

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    (Pasajes bíblicos:  Efesios 5:22-33 y 6:1-19)

    La importancia de este tema se hace evidente por el hecho de que el Espíritu Santo le haya dedicado una tan larga porción de esta carta a las relaciones que deberían existir entre cristianos en tanto que esposos y esposas, padres e hijos y amos y siervos.

    1. No hay nada más hermoso en la tierra que un hogar cristiano. En este pasaje de las escrituras tenemos una presentación inspirada de cómo quiere Dios que sea un hogar cristiano, y de cómo puede ser con Su ayuda.
    1. La vida cristiana se ha de vivir, efectivamente y antes que nada, en el hogar. Tenemos que llevar nuestra experiencia cristiana a cada una de nuestras relaciones: personal, social, negocios, profesional, recreativa, etc., pero antes que nada ha de ser operativa en la esfera doméstica: mire y compare Marcos 5:19 y Lucas 8:39. Nuestra vida y nuestros labios han de hacer manifiesta nuestra experiencia cristiana primero en el hogar: vea 1Timoteo 5:4 Tito 2:5.
    1. El lugar más difícil para llevar una vida coherente es el hogar. Es así porque ahí es donde más fácilmente nos despojamos de nuestro autocontrol, y si no hemos aprendido el camino divino de victoria y el plan de Dios para una vida armoniosa, habrá discordia y fricción.
    1. El mayor testimonio que podemos ofrecer al mundo es un hogar cristiano feliz, armonioso y en paz. En el hogar se ve el cristianismo en acción: vea 2Reyes 4:8-10.
    1. Dios nos da lo necesario para que cada uno de sus hijos vivan coherentemente como cristianos en su hogar. Esa provisión es el Espíritu Santo viviendo en nosotros: Efesios 5:18. El ideal de Dios para el hogar solo es posible alcanzarlo por la plenitud del Espíritu Santo.

    ¿Cómo deberían entonces comportarse los creyentes en las exigentes relaciones de la vida doméstica? La respuesta está en el versículo 21. En otras palabras, el secreto de un hogar feliz y armonioso está en la sumisión mutua; no en la resistencia orgullosa, no en el esfuerzo por defender los propios “derechos”, sino en una amorosa consideración por la otra persona, con respeto y consideración mutuos en el espíritu de Cristo, Veamos en detalle las relaciones mencionadas.

    1. CASADAS, someteos a vuestros maridos (5:22-24 y 33).

    Estas no son ideas humanas, son instrucciones de Dios. Las esposas han de someterse a sus maridos “como al Señor… en todo”. El Señor es Cabeza del Cuerpo, la Iglesia, y como tal  cuida de la Iglesia, provee para ella y la protege. El marido ha de hacer igual para su esposa y la esposa ha de someterse a él como su cabeza. “No es cuestión de superioridad del marido e inferioridad de la esposa, sino de las respectivas posiciones que Dios, en su soberana sabiduría, ha asignado a cada uno. Este ha sido el orden divino desde la Creación: vea Génesis 2:21-23. Siempre habrá problemas si el orden se invierte.

    1. MARIDOS, amad a vuestras mujeres (5:25-33).

    El marido debe amar a su esposa “como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”, es decir, con un amor desinteresado y sacrificado. ¡Cuán a menudo hay una falta de atenta consideración y de comprensión por parte del marido, y cuán a menudo es esto causa de la infelicidad en el hogar! El amor del marido por su esposa ha de ser operativo en cada fase de la vida matrimonial, doméstica y social, incluyendo tanto las relaciones más íntimas como las que están a la vista de otros.

    1. HIJOS, obedeced a vuestros padres (6:1-3)

    Estos versículos nos presentan el orden de Dios para un hogar cristiano, y es la única clase de hogar que le es aceptable. ¡Qué gran necesidad hay hoy en día de que los hijos hagan caso del versículo 2! Mire 2Timoteo 3:1-3, y note que la desobediencia a los padres es una de las señales de la apostasía de “los postreros días”. El perfecto ejemplo de obediencia lo encontramos en nuestro Señor Jesucristo: mire Lucas 2:51.

    1. PADRES, críen a sus hijos para el Señor (6:4)

    Note que este versículo comienza con un aviso: “no provoquéis a ira a vuestros hijos”. Mire Deuteronomio 6:6-9. Qué sagrado ministerio es encargado a quienes tienen hijos para “criarlos en disciplina y amonestación del Señor”: compare Proverbios 22:6.

    1. SIERVOS, obedeced a vuestros amos (6:5-6)

    La mayor parte de los hogares de Éfeso tenían esclavos, y por eso el Espíritu Santo ha incluido aquí la relación amo-siervo. ¡Y cuánto se espera de los siervos! Hemos de trabajar para nuestro señor terrenal como si fuera nuestro Señor celestial (versículos 5 y 7). Esto quiere decir que no estaremos mirando el reloj, que no llegaremos tarde, ni seremos descuidados, ni desleales. Y Dios con seguridad nos recompensará (versículo 8).

    1. AMOS, cuiden del bienestar de sus siervos (6: 9)

    Esto quiere decir que los empleadores han de tratar con la misma consideración con que ellos esperan ser tratados y a la que tienen derecho por parte de sus empleados. ¡Materia para pensar para todos los empleadores!

    Estas son las reglas de Dios para unas relaciones humanas felices, santas y armoniosas, y solo es posible cumplirlas si vivimos obedientes a Efesios 5:18, es decir, como esposas y maridos, hijos y padres, siervos y amos que tratan de vivir obedientemente bajo el control del Espíritu Santo.

  4. Estudio 7 ¡EMBRIAGUEZ ESPIRITUAL!

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    (Pasaje bíblico:  Efesios 5:1-21)

    En Efesios 5:18 se establece un contraste entre la persona que está bajo la influencia del alcohol y la persona que está bajo la influencia controladora del Espíritu Santo. Los cristianos no estamos ebrios con el vino procedente de ningún viñedo terrenal, sino con el vino nuevo del Reino que procede del viñedo celestial, de aquél que es la Verdadera Vid (Juan 15:1). ¿Cuál es el propósito del contraste entre estos dos controles? Había una creencia pagana de que Dios vivía en la sangre de la uva, de manera que al beber vino el hombre estaba bebiendo a Dios mismo. La embriaguez se consideraba por tanto un sacramento en el que se suponía que el hombre estaba bajo el control del dios que lo llenaba. Pablo estaba recordándoles esta creencia pagana a los cristianos de Éfeso y a continuación estaba señalándoles el verdadero camino para estar poseídos por Dios. En relación a la vida llena del Espíritu Santo, notemos las siguientes verdades:

    • La vida llena del Espíritu es un mandamiento. En Efesios 5:18 hay dos mandamientos, y ambos requieren obediencia; no son optativos, son imperativos.
    • La vida llena del Espíritu es un mandamiento para todo cristiano. La experiencia de la plenitud del Espíritu no es para un selecto grupo de creyentes, sino para todo aquel que ha nacido de nuevo. Note la palabra “todos” en Hechos 2:4 y 4:31.
    • Estar lleno del Espíritu es más que ser morada del Espíritu. Los cristianos de Éfeso estaban “sellados” con el Espíritu Santo (Efesios 1:13, 4:30), o sea que el Espíritu Santo moraba en ellos, como en todos los cristianos (1Corintios 6:19), pero podemos ser morada del Espíritu y no estar llenos de Él; podemos poseer el Espíritu sin que el Espíritu nos posea a nosotros.
    • Estar lleno del Espíritu no es una cuestión de exceso, sino de cordura. “Exceso” quiere decir desorden. Las personas más espiritualmente cuerdas del mundo son aquellas que están llenas del Espíritu de Dios. El Señor Jesús es nuestro ejemplo.
    • La vida llena del Espíritu debe ser la experiencia normal de los hijos de Dios. Efesios 5:18 significa “sed continuamente llenos…” El plan de Dios para cada uno de sus hijos es que estén llenos del Espíritu Santo para que vivan de una manera que le glorifique a Él en todas sus relaciones personales (Efesios 5:15-21), domésticas (Efesios 5:22-33 y 6:1-4) y de negocios (Efesios 6:5-9).
    • Estar lleno del Espíritu no es tener más de Él, sino que Él tenga más de nosotros. El Espíritu Santo es una Persona, y estar lleno de Él significa permitirle tomar plena posesión de nuestras personalidades.
    • La vida llena del Espíritu está marcada por ciertas características claras y fácilmente discernibles. Así como es fácil reconocer a un borracho, igualmente se puede reconocer a un cristiano lleno del Espíritu; en ambos se encuentran las mismas características. ¿Cuáles son? Mire las que se mencionan en Efesios 5:14-21 y después piense en lo siguiente:
    1. El borracho se siente poseído por una inmensa sensación de bienestar.

    ¡Lo mismo que el cristiano lleno del Espíritu! Se siente exultante, exuberante. Es lo que quiere decir la palabra griega “euforia”: “un inmenso sentido de bienestar”. A los primeros cristianos los acusaron de estar ebrios (Hechos 2:15); a los primeros cristianos se les conocía por su intensa alegría: mire Hechos 13:52.

    1. A un borracho se le reconoce por su cara.

    ¡Lo mismo que al cristiano lleno del Espíritu! ¡Muchos de nuestros rostros están ensombrecidos en vez de brillantes! Deberíamos estar radiantes, como ocurría con Moisés (Éxodo 34:29), con Esteban (Hechos 6:15), con el Señor Jesús (Lucas 9:29). Mire el Salmo 34:5 y compare el Salmo 40:3 con Efesios 5:19-20.

    1. El borracho tiene un olor característico.

    ¡Como el cristiano! ¡A los borrachos se los huele! Y Ahora mire Efesios 5:2. Nuestro Señor Jesucristo era un santo incienso para el Padre y para el mundo; los cristianos, llenos del Espíritu Santo, han de ser y pueden ser lo mismo. La vida llena del Espíritu Santo es lo que Dios nos da para que nuestras vidas estén llenas de belleza, gracia y amabilidad.

    1. Al borracho se le detecta por la manera en que anda.

    ¡Lo mismo que al cristiano lleno del Espíritu! Nuestro caminar es nuestra manera de vivir. Y según Efesios 5:15 el andar del borracho es descuidado, mientras que el del hombre lleno del Espíritu es muy cuidadoso, es decir, disciplinado y constante. El borracho no puede caminar recto, pero el cristiano lleno del Espíritu es capaz de andar en la presencia de Dios y ante el mundo de una manera recta y honesta en todos los aspectos.

    1. Al borracho le traiciona su forma de hablar.

    ¡Lo mismo que al cristiano lleno del Espíritu! Muchos borrachos tartamudean y a menudo de su boca salen groserías y suciedades. El cristiano lleno del Espíritu es muy cuidadoso con las palabras que usa y los temas de los que habla y, por supuesto, el cristiano lleno del Espíritu da testimonio de Cristo: ¡mire Hechos 4:20!

    1. El borracho no es responsable de sus actos.

    ¡Ni el cristiano! El borracho hace muchas tonterías porque no puede evitarlo, y el cristiano, si está lleno del Espíritu Santo, lleva una vida que produce fruto espiritual (Gálatas 5:22-23) y obras que son imposibles, humanamente hablando: mire lo que dijo Pedro en Hechos 3:12.

    1. Al borracho se le conoce por la gente con la que se junta.

    ¡Lo mismo que al cristiano lleno del Espíritu! El borracho se va directamente al bar; el cristiano lleno del Espíritu busca la comunión del pueblo de Dios: mire Hechos 4:23.

    ¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu, poseídos y controlados por el Espíritu Santo? Piense de nuevo en el borracho. ¿Cómo se llega a ser un borracho? Bebiendo y bebiendo y volviendo a beber. Nuestro beber implica tres cosas: (l) Una verdadera sed (Isaías 44:3;  Mateo 5:6;  Juan 7:37-39);  (2) Una gran capacidad (Salmo 81:10)  y (3) Una fe sencilla (Lucas 11:13;  1Juan 5:14-15).

  5. Estudio 6 DONES DEL SEÑOR ASCENDIDO

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    (Pasaje bíblico:  Efesios 4:4-16)

    En Efesios 4:4-6 se enfatizan los grandes hechos fundamentales de la fe cristiana que a la vez son sus aspectos unificadores. En los versículos 7-16 el apóstol escribe sobre la diversidad de dones que caracterizan a quienes son miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Es un tema intrigante y tenemos que referirnos también a otros tres pasajes del Nuevo Testamento que tratan sobre el tema de los dones espirituales: mire Romanos 12:3-8, 1Corintios 12:4-11 (de hecho, los capítulos 12, 13 y 14) y 1Pedro 4:10-11. Limitando nuestro estudio a la enseñanza presentada en Efesios 4:1-16, observamos lo siguiente:

    1. El DADOR de los Dones.

    Esto se presenta en los versículos 7, 8 y 11, donde se nos dice que Cristo mismo da dones espirituales a los miembros de su Iglesia, pero note especialmente el versículo 8, que es una cita del Salmo 68:18. El Señor Jesús descendió a la muerte, resucitó y entonces ascendió al Cielo. Cuando ascendió, habiendo derrotado al pecado, la muerte y el Infierno, llevó “cautiva a la cautividad” (es decir, a los santos del Antiguo Testamento que hasta la Ascensión moraban en el Paraíso), y entonces recibió dones del Padre para que los derramase sobre la Iglesia. Pero ¿a quién le da estos dones?

    1. Los RECEPTORES de los Dones.

    ¿Son los dones espirituales solo para algunos de los miembros del Cuerpo, la Iglesia?: mire el versículo 7 y subraye “a cada uno de nosotros”. Se refiere a cada uno de los verdaderos creyentes. Cada cristiano, sin excepción, ha recibido algún don del resucitado y exaltado Señor: vea Romanos 12:4, donde se nos dice que todos tenemos alguna “función”; también 1Corintios 12:4-5 y 1Pedro 4:10. Es un error que un cristiano diga: “no hay algo que yo pueda hacer”, o: “¡mis días de servicio ya han pasado!” Pero note este maravilloso hecho: a cada cristiano Dios ha dado “la gracia conforma a la medida del don de Cristo” (versículo 7). Como puede ver, la naturaleza del don determina la medida de gracia dada para poder ejercer el don. Al predicador le es dada la gracia para predicar, al que ora para orar, al maestro para enseñar, al que ayuda para ayudar (1 Corintios12:28), ¡y así a todos! Pero ¿tenemos todos los mismos dones?

    1. La DIVERSIDAD de los Dones

    Mire el versículo 11. Aquí Pablo menciona cinco dones especiales que el Señór ha dado a su Iglesia (o cinco clases de hombres a los que le han sido dados estos dones especiales):

    • Apóstles:} Estos fueron dados con el propósito de poner los
    • Profetas:} fundamentos de la Iglesia, como nos dice Efesios 2:20.
    • Evangelistas: El ministerio de un evangelista está especialmente dirigido hacia los inconversos: mire 2Timoteo 4:5.
    • Pastores: Compare Juan 21:15-17 y Hechos 20:28. Es un ministerio de cuidado de las ovejas del rebaño de Cristo.
    • Maestros: El trabajo del maestro es el de instruir a la Iglesia en las cosas de Dios, dar leche a los bebés (1 Pedro2:2) y alimento sólido a los que son más maduros (Hebrews 5:14), para que haya crecimiento y estabilidad.

    En 1Corintios 12:8-11, así como en los versículos 14-25, leemos sobre otros dones además de los anteriormente mencionados. ¿Quizás el suyo esté mencionado ahí? Estudie todo este pasaje cuidadosamente y después note la sencilla palabra “ayudan” en 1Corintios 12:28. Cada uno de los dones es importante y necesario. ¿Cuál es su don? Y ¿para qué son los dones?

    1. El PROPÓSITO de los Dones.

    Los versículos 12 y 14 nos dicen el triple propósito del Señor al dar estos dones a su Iglesia.

    (1) Prepararnos para servir. Eso es lo que nos dice el versículo 12. Esto es lo que quiere decir: el Señor ha dado evangelistas, pastores, maestros, etc… “para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio.” Los evangelistas, pastores y maestros no tienen que hacer todo el ministerio, sino que su principal tarea es la de equipar a los santos para funcionar activamente como miembros del Cuerpo.

    (2) Ayudarnos a crecer. El versículo 12 sigue diciendo: “para la edificación del cuerpo de Cristo”. Dios no quiere que nos quedemos como bebés espirituales (1Corintios 3:1-3), sino que quiere que crezcamos (2Pedro 3:18); por eso ha dado dones a su Iglesia, para que los miembros puedan crecer: ¡mire el versículo 15!

    (3) Protejernos de ser dañados. El Enemigo siempre está listo para engañar aun a los “elegidos” (Mateo 24:24), y a fin de protegernos de sus “falsos profetas” (Marcos 13:22) y de sus “herejías destructoras”, el Señor ha puesto maestros en la Iglesia para que podamos ser instruidos en la verdad y sepamos cómo detectar las mortales falsedades y mentiras del Demonio.

    El propósito final del Señor al dar dones a su Iglesia lo indica el versículo 13, que también nos habla de: 

    1. La DURACIÓN de los Dones.

    ¿Hasta cuándo serán necesarios los dones en la Iglesia? Solo hasta… ¡versículo 13! Cuando estemos con Cristo, quien es Cabeza del Cuerpo, la Iglesia, entonces él será “todo en todo” (Efesios 1:23) y ya no habrá lugar para los dones ni necesidad de ellos. ¡Él lo será TODO!

  6. Estudio 5 ¡VIVIR DIGNAMENTE!

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    (Pasaje bíblico:  Efesios 4:1-3 y 17-26)

    Pasamos ahora a la segunda parte de esta carta.  Los capítulos 1 al 3 son Doctrinales y enfatizan nuestra posición “en Cristo”; los capítulos 4 al 6 son Prácticos y enfatizan nuestro estado aquí en el mundo.  Lo que somos “en Cristo” ha de estar relacionado con lo que somos aquí en el mundo. La doctrina siempre se ha de traducir en responsabilidad; nuestra creencia ha de ser visible en nuestra conducta. Hay dos peligros que siempre hemos de tratar de evitar: (1) Enseñar doctrina sin relacionarla con responsabilidad; esto llevará a un mero intelectualismo y a un formalismo muerto; (2) Enseñar responsabilidad que no proceda de la doctrina; esto llevará al error, la superficialidad y el falso crecimiento.

    Note en el versículo 1 cómo comienza el apostol esta segunda parte de la carta: “…os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”, pues la primera señal de una persona salvada es que su vida es diferente. Antes era como Efesios 2:2-3 y 4:17-19, pero ahora ¡qué gran cambio ha tenido lugar!

    1. La COMPULSIÓN de una Vida Digna.

    ¿Qué es lo que nos compele a vivir una vida digna? Estamos constreñidos por un llamado tierno y amoroso, como indica el versículo 1. Pablo ha llevado a estos efesios a Cristo y ahora, desde la prisión en la que languidece, le escribe a sus hijos espirituales y les dice: “os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”, es decir, que vuestra conducta sea coherente con vuestro alto llamamiento en Cristo Jesús. En el trasfondo de este ruego de Pablo escuchamos la voz de nuestro amoroso Señor suplicándonos que “vivamos dignamente”. ¿Responderemos a su llamado, o vamos a vivir de una manera que deshonre a Cristo? La decisión está en nuestras manos. Él nos ha amado y se ha entregado por nosotros (Gálatas 2:20). ¿Nos compele su amor a hacer lo que Él nos manda y a vivir de una manera que le sea agradable? Mire 2Corintios 5:14.

    1. Las CARACTERÍSTICAS de una Vida Digna.

    En el Antiguo Testamento leemos sobre Enoc (Génesis 5: 22-24), Abraham (Génesis 24: 40) y muchos otros que “caminaron con Dios”. En el Nuevo Testamento se nos presenta la misma idea con las palabras “andemos como de día” (Romanos 13:13),  “por fe andamos” (2Corintios 5:7), “andad en el Espíritu” (Gálatas 5:16), “mirad, pues, con diligencia cómo andáis” (Efesios 5:15), “andad en Él” (Colosenses 2:6)  y “si andamos en luz” (1Juan 1:7).       Todas estas referencia nos hablan de las señales o características de una Vida Digna, pero limitándonos a nuestro pasaje bíblico vemos que:

         (1) La Vida Digna es una vida CELESTIAL (versículo 1).    “…la vocación con que fuistéis llamados” . Nuestro llamado es un llamado celestial (Hebreos 3:1), un “supremo llamamiento” (Filipenses 3:14) y un “llamamiento santo” (2Timoteo 1:9). Somos un pueblo celestial que vive sobre la tierra y vivir dignamente significa simplemente eso:  ¡vivir en la tierra la vida celestial!

    (2) La Vida Digna es una vida HUMILDE (versículo 2)   “Humilde” significa desinteresado, consciente de sus propias limitaciones y debilidades. Mire Mateo 11:29, Filipenses 2:3, Tito 3:2 y Santiago 1:21. La raíz del significado de la palabra es la “actitud de no darse nunca por ofendido”, o sea, humildad. Por eso: 1Pedro 5:6.

    (3) La Vida Digna es una vida SERVICIAL (versículo 2).  “Paciencia” significa “sobrellevar sin perder la calma”, sí, ¡hacerlo en vez de ser intolerante, impaciente y crítico! La palabra “soportar” está explicada en Colosenses 3:13 y significa “¡aguantar con amor las cosas que nos desagradan de otros!” Y para todas estas cosas el poder que nos motiva es el amor, como deja claro Efesios 5:2.

         (4) La Vida Digna es una vida ESFORZADA (versículo 3). La palabra “solícito” significa “esforzándose dedicadamente en la unidad del Espíritu y el vínculo de la paz”. Pablo habla aquí de “esfuerzo”, y eso quiere decir duro trabajo, esmero y perseverancia. Puede ser difícil, pero hemos de ser “solícitos”. Dios ha maravillosamente unido a todos los creyentes en el Cuerpo de Cristo (versículos 4 -6) y el Espíritu Santo mora en nosotros para hacer realidad esa unidad. Nuestra responsabilidad como miembros del Cuerpo es mantener esa unidad: mire Romanos 12:18.

         (5) La Vida Digna es una vida SANTA (versículo 3). “Espíritu” se refiere al Espíritu Santo que mora en nosotros y que es muy fácilmente entristecido (Efesios 4:30), y de quien hemos de estar constantemente llenos (Efesios 5:18).

    En los versículos 17-26 se nos dan cinco mandatos que hemos de obedecer para comportarnos de una manera santa (1Tesalonicenses 2:10): (i) en los  versículos 17-19 debemos  “YA NO…”;  (ii) en el versículo 22 hemos de “DESPOJARNOS…”;   (iii) en el versículo 24 hemos de “VESTIRNOS…”;  (iv) en el versículo 25 hemos de “DESHECHAR…”;  (v) en el versículo 26 NO DEBEMOS SEGUIR…

    1. La CONSUMACIÓN de una Vida Digna.

    ¿Cuánto dura esta vida terrenal y dónde y cómo acaba? El versículo 13 nos lo dice. ¡Eso será la Gloria!

    Cuando venga nuestro glorioso Rey
    A su gente a casa llevará
    Ahí una nueva canción entonaremos
    ¡Aleluya, mi Salvador!

  7. Estudio 4 SIETE VERDADES SOBRE LA IGLESIA

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    (Pasaje bíblico: Efesios 3:1-12)

    En estos versículos se nos presentan siete verdades sobre la Iglesia y es muy importante que las entendamos.

    1. El MISTERIO de la Iglesia.

    La palabra “misterio” aparece en los versículos 3, 4 y 9. No se refiere a algo oscuro o ininteligible, sino a un secreto divino conocido solo por aquellos a quienes es revelado: mire el versículo 3 y compare con 1Corintios 2:7-12. La especial revelación de la verdad de la Iglesia le fue comunicada primero a Pablo, pero él no habría entendido la importancia dispensacional del “misterio” de la Iglesia sin la revelación que Dios le dio, y de la misma manera nosotros no podemos entender la importancia del “misterio” sin la ayuda e iluminación del Espíritu Santo. Para profundizar más vea Romanos 11:25; 1Corintios 15:51; Efesios 3:3-4 y 6:19; 1Timoteo 3:16.

    1. El SIGNIFICADO de la Iglesia.

    ¿Qué queremos decir cuando nos referimos a la Iglesia? ¿Qué quiere decir Dios? No estamos pensando en una iglesia, es decir, un edificio; estamos pensando en la Iglesia (versículo 10), y en el versículo 6 se nos dice lo qué es la Iglesia y su composición. La palabra clave aquí es “Cuerpo”. La Iglesia es entonces el Cuerpo de Cristo: compare Efesios 4:12, 15 y 16 y Colosenses 1:18. Si la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y Él es la Cabeza del Cuerpo, ¿quiénes son los miembros de la Iglesia y cómo llegan a ser miembros?

    1. La MEMBRESÍA de la Iglesia.

    El versículo 6 nos dice que la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, está compuesta de Judíos y Gentiles. Este es el “misterio”: que Judíos y Gentiles habían de ser unidos en un cuerpo era algo completamente novedoso. Pero ¿cómo se forma el Cuerpo, la Iglesia? Se forma “por medio del evangelio” (versículo 6); es decir, por la predicación del evangelio. Cuando se predica el evangelio, el Espíritu Santo convence de pecado y convierte; almas nacen de nuevo – Judíos y Gentiles – y son bautizados en el Cuerpo de Cristo:  1Corinthians 12:13. Esto es lo que el Espíritu Santo sigue haciendo en la actualidad (Hechos 15:13-14), y solo aquellos que han nacido de nuevo y han sido lavados en la preciosa sangre de Cristo son verdaderos miembros de la Iglesia, que es Su Cuerpo.

    1. La MISIÓN de la Iglesia.

    ¿Cuál es la función de la Iglesia en el mundo? Es una doble función, como dejan claro los versículos 8 y 10. El propósito y ministerio de la Iglesia en el mundo es que los hombres oigan el evangelio, y que se de a conocer a los ángeles y huestes invisibles “la multiforme sabiduría de Dios”. Note el mensaje de la Iglesia: “las inescrutables riquezas de Cristo” y la “multiforme sabiduría de Dios” ¡no mera ética, moralidad, filosofía o política! La misión de la Iglesia no es simplemente reunir gente con propósitos “religiosos”; no es competir con el mundo en cosas mundanas, ni tampoco convertir al mundo. La misión de la Iglesia es evangelizar al mundo: vea Mateo 28:19. 

    1. Los MINISTROS de la Iglesia.

    El versículo 7 nos dice que Pablo era un ministro, o siervo, de la Iglesia y por tanto del evangelio, pero la palabra no se usa aquí en un sentido formal. Todos los verdaderos miembros de la Iglesia son ministros de la Iglesia y tienen la responsabilidad de participar en la proclamación del evangelio. Note como llegamos a ser ministros o siervos. Pablo escribe: “el evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios” (versículos 6 y 7). La respuesta a la pregunta ¿cómo se hacen ministros? es “Dios los hace” : compare Efesios 4:11.

    1. Las SEÑALES de la Iglesia.

    Este pasaje de las escrituras nos dice algunas de las características de los hombres y mujeres, Judíos y Gentiles, que son miembros de la Iglesia. ¿Cómo son, o cómo deberían ser? Note las siguientes cinco señales que deberían caracterizar a cada miembro del Cuerpo de Cristo: (1) Cautividad. ¿Somos prisioneros de Cristo Jesús? (versículo 1);  (2) Comunidad.  Las palabras “coherederos” y “copartícipes” nos recuerdan lo que compartimos en Cristo (versículo 6); (3) Humildad. (versículo 8); (4) Testimonio. (versículo 8); (5) Aceptación. (versículos 11 – l2). Subraye las palabras “seguridad”, “acceso”, “confianza” y “en Él”.

    ¿Pero quién es suficiente para estas cosas? ¿Podemos cumplir este alto llamamiento con nuestras propias fuerzas? ¡No! Note finalmente:

    1. El PODER de la Iglesia.

    Esto lo indica el versículo 7 con las palabras “el don de la gracia de Dios que me ha sido dado”;  y también con las palabras “según la operación de su poder”.

    ¡Hay quienes piensan que al ser el testimonio de la iglesia de hoy a menudo débil e ineficaz, y muchos cristianos  poco entusiastas, la Iglesia va a decaer hasta esfumarse completamente! Pero la Iglesia nunca caerá, porque el Señor Jesucristo es su Fundador, su Fundamento, su Edificador, y ha garantizado que ningún poder terrenal o del Infierno prevalecerán contra Su Iglesia: mire Mateo 16:13-18 y 1Corintios 3:11.

  8. Estudio 3 HECHOS CERCANOS POR LA SANGRE DE CRISTO

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    (Pasaje bíblico:  Efesios 2:13-22)

    En Efesios 2:1-13 Dios nos da su terrible pero verídica descripción de la humanidad caída. Aparte de Cristo estamos: Muertos en pecado (versículo 1);  Engañados por el mundo (versículo 2);  Dominados por Satanás (versículo 2);  Degenerados en nuestra manera de vivir (versículo 3) y  Destinados al castigo (versículo 3). Por nuestra cuenta estamos totalmente perdidos, desamparados y sin esperanza. El mundo no acepta esta descripción, pero Dios así lo declara: mire Romanos 3:10-18. ¿Cuál es la actitud de Dios hacia la humanidad caída? Es evidente que no tenemos derecho a esperar nada de Dios y que nuestro estado de completa bancarrota, indigencia y desobediencia le justificaría para no tener nada más que ver con nosotros. ¿Cuál es Su actitud hacia nosotros? Note en el segundo capítulo de Efesios que hay dos maravillosos “pero” que nos revelan el asombroso amor de Dios en Cristo Jesús: el primero se encuentra en el 4 y el segundo en el versículo 13.  El Señor Jesús, por Su muerte en la cruz del Calvario, nos ha devuelto a la plena comunión con Dios. Todo lo que se perdió por el pecado y la Caída ha sido recuperado y plenamente restaurado, y nosotros (los creyentes) hemos sido “hechos cercanos…” ¿Qué significa esto exactamente? Significa al menos siete cosas maravillosas:

    1. Hemos nacido de nuevo y hemos recibido vida eterna (versículos 1 y 5).

    Nosotros que estábamos muertos por nuestro pecado, hemos recibido vida por el milagro del nuevo nacimiento (Juan 3:3 y 5). En el momento en el que creímos en Cristo y le recibimos como Salvador (Juan 1:12), fuimos nacidos de Dios (Juan 1:13). Habiendo recibido al Señor Jesucristo vinimos a poseer vida eterna (1Juan 5:11-12) y a ser participantes de la naturaleza divina (2Pedro 1:4).

    1. Hemos sido levantados para sentarnos en los lugares celestiales en Cristo (versículo 6).

    ¿Y qué quiere decir esto? No significa que estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales; el versículo no dice eso.  Estamos sentados en los lugares celestiales “en Cristo Jesús”, y esto quiere decir que por medio de la fe estamos unidos a y con Cristo que ha sido levantado y exaltado a lo más alto de las alturas en gloria. ¡Nosotros que estábamos en lo más bajo de las profundidades hemos sido levantados a lo más alto de las alturas en Cristo!     Esta es nuestra nueva posición por gracia. Ahora somos “ciudadanos del cielo” (Filipenses 3:20).

    1. Hemos sido salvados por su gracia (versículos 8 a 10).

    ¡Qué gran palabra es “salvado”! Incluye todas las bendiciones que vienen a ser nuestras por medio de la fe en Cristo. Note en los versículos 8 a 10 que: (1) La salvación es una posesión en el presente;  (2) Es completamente por gracia;  (3) Es un regalo recibido por la sola fe;  (4) Es “para buenas obras”.

    1. Hemos sido reconciliados y ahora estamos en paz con Dios (versículos 14 – 17).

    Nosotros, que éramos enemigos, hemos sido reconciliados con Dios por el derramamiento de sangre de nuestro Señor Jesucristo. Es una bendita verdad que a través de Cristo todas las barreras raciales y sociales han sido derribadas, pero la mayor barrera de todas es la que existía entre nosotros y Dios y que ha sido completamente barrida en la Persona y por la obra completada del Señor Jesús. Medite sobre las palabras del versículo 14: “Él es nuestra paz”, y compare con Romanos 5:1.

    1. Hemos sido llevados a una nueva relación con Dios (versículo 18).

    Merece la pena ponderar cada una de las palabras de este versículo.   “….por medio de Él” se refiere a nuestro Señor Jesucristo;   “los unos y los otros…” significa Judíos y Gentiles; “entrada…”  significa acceso y bienvenida;   “un mismo Espíritu…” se refiere al Espíritu Santo;  y ahora note el importante final del versículo, “al Padre”. En el momento en que somos “hechos cercanos” conocemos a Dios no solo como Dios santo y justo y poderoso Creador, sino como benévolo y amante Padre celestial.

    1. Hemos sido hechos miembros de la familia de Dios (versículo 19).

    La “familia de Dios” es la Iglesia. ¿Cómo llegamos a ser miembros de la Iglesia? Por el bautismo del Espíritu: mire 1Corintios 12:13. El Señor Jesús es el fundamento de la Iglesia (1Corintios 3:11), pero Pablo nos dice aquí que los apóstoles y los profetas del Nuevo Testamento son miembros fundamentales, porque por medio de su ministerio fue como la Iglesia  fue “bien coordinada” y comenzó a crecer como “un templo santo en el Señor” (versículo 21).

    1. Hemos sido hechos moradas dignas de Dios (versículo 22).

    La Iglesia es el santo templo de Dios, edificado por el Espíritu, y los creyentes son piedras vivas con las que el templo ha sido edificado a lo largo de los años. Pronto el templo de Dios estará completo. Entonces será el final del día de la gracia y seremos arrebatados a su presencia para estar para siempre con el Señor (1Tesalonicenses 4:15-17). Pero note que la Iglesia es “morada de Dios en el Espíritu”, y esto también es verdad en cada uno de los miembros: vea 1Corintios 6:19.

     

    Por naturaleza y vida lejos,
    ¡Tan lejos realmente de Dios!
    Más ahora por gracia cercano,
    Por fe en la cruz de Jesús.

    Tan cerca, muy cerca de Dios,
    Más cerca no podría estar;
    Pues en la Persona del Hijo
    Tan cerca estoy como Él.

    Amado, tan amado por Dios,
    Más amado no podría ser;
    El amor con el que ama al Hijo,
    ¡Tal es Su amor por mí !

  9. Estudio 1 BENDICIONES ESPIRITUALES EN CRISTO

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    (Pasaje bíblico: Efesios 1: 1 – 14)

    El apóstol Pablo pasó tres años en Éfeso (Hechos 19 y 20:17-38) y como resultado de su ministerio dejó una iglesia establecida en esa ciudad. Diez años más tarde, Pablo escribió esta carta desde su prisión en Roma y la envió por medio de Tíquico a los cristianos de allá. Efesios es un libro apasionante porque nos cuenta cómo podemos nosotros (o cualquier persona) llegar a ser cristianos y cómo quiere Dios que vivamos la vida cristiana. Los capítulos 1 al 3 nos hablan de nuestra riqueza en Cristo, y los capítulos 4 al 6 nos hablan de nuestro andar en Cristo.

    El versículo clave de los primeros tres capítulos es 1:3, que nos introduce al tema de este primer estudio. Dios ha transferido al creyente, en la Persona del Señor Jesucristo, toda su herencia de riqueza espiritual. Sin Cristo y aparte de Él no tenemos nada, no somos nada y no podemos hacer nada (Juan 15:5);  pero como creyentes Dios nos dice: Luke l5:3l.  ¡Qué ricos somos, pero qué pocos de nosotros estamos conscientes de nuestra verdadera riqueza y “poseemos nuestra herencia” (Abdías 17)!  Dios ha hecho a su Hijo la fuente de toda bendición espiritual y en el momento en que le recibimos como Señor y Salvador se hacen nuestras todas las bendiciones que están en Él. ¿Cuáles son esas bendiciones que son nuestras en Cristo y que hemos de apropiarnos y disfrutar? Los versículos 4 al 14 mencionan siete.

    1. Hemos sido ESCOGIDOS en Cristo antes de la creación del mundo (versículo 4).

    Es la gran verdad de la Elección. ¡Qué maravilloso que Dios nos haya seleccionado para ser suyos! Note cuándo nos escogió y por qué nos escogió : compare Juan 15:16 y 1Pedro 1:15-16. ¡Qué maravilla de gracia soberana es esto! Nuestra salvación no es algo que se le ocurrió a Dios más tarde, sino que concibió todo este plan desde la eternidad pasada. Creyente, ¿te preguntas alguna vez si al final serás salvo? Lee y descansa sobre el versículo 4, deshazte de tus dudas para siempre, y mira Juan 6:37-39.

    1. Hemos sido PREDESTINADOS para la adopción como hijos (versículos 4/5).

    La palabra “predestinado” significa “marcado de antemano”. En la eternidad Dios no solo nos escogió sino que también planificó lo que haría con nosotros. La elección mira hacia atrás y nos dice que fuimos escogidos (versículo 4); la predestinación mira hacia adelante y nos dice por qué fuimos escogidos  (versículo 5). El propósito de Dios al escogernos fue que fuésemos incorporados a su familia y recibiésemos la plena dignidad y privilegios de hijos. Piénselo: nosotros, perdidos y enemigos, ¡hemos sido escogidos para ser hijos, miembros de la Familia Real del Cielo! Mire 1Juan 3:1-3 y compare Romanos 8:18,19 y 23.

    1. Hemos sido aceptados en el Amado (versículo 6).

    Esto quiere decir que si bien Dios nunca podría aceptarnos en nuestro estado pecaminoso y no regenerado, sin embargo una vez que confiamos en Cristo como nuestro Salvador nos acepta en Él; compare Isaías 64:6 con Efesios 1:6. Esto debería alejar todas mis dudas. Si miro a mi pecaminoso ser enseguida dudo, pero si fijo mis ojos en Jesús (Hebreos 12:2), en quien soy aceptado, mis dudas desaparecen, porque Dios ha aceptado la perfecta vida y la obra acabada de su Hijo y en Él es donde encuentro mi aceptación.

    1. Hemos sido REDIMIDOS y todos nuestros pecados perdonados (vers. 7).

    Redimir es recomprar, liberar pagando rescate: mire 1Pedro 1:18-19. Estábamos “vendidos al pecado” (Romans 7:14) y hemos sido “comprados por precio”  (1Corinthians 6:20);  y no solo eso, hemos sido perdonados: mire Isaías 44:22-23, Salmo 103 y Lucas 7:47. Dios no solo nos ha hecho suyos, sino que nos ha hecho dignos de vivir con Él para siempre. ¿Cómo lo ha hecho?: “por su sangre”, es decir, por el sacrificio y obra de expiación del Señor Jesucristo. Mire Mateo 20:28 y compare 2Corintios 5:21 con Hebreos 9:12, 1Pedro 1:18 y 2:24 y Apocalipsis 1:5-6.

    1. Hemos sido iniciados en el Misterio Divino (versículos 8 a 10).

    La palabra “misterio” se refiere a la verdad que estuvo oculta pero que ahora Dios ha revelado. La “revelación” concreta que encontramos en el versículo 10 es que todo está avanzando hacia la gloriosa consumación de todas las cosas, cuando Filipenses 2:10-11 se hará realidad. ¿Dónde nos ha dado Dios a conocer el misterio de su voluntad (versículo 9)? En su Palabra, que es “la palabra profética más segura” (2Pedro 1:19). Ahí tenemos el glorioso plan de Dios para el futuro, hasta que el tiempo ya no exista y los salvados estén con Él por toda la eternidad.

    1. Hemos obtenido una HERENCIA (versículo 11).

    En Cristo tenemos todo lo que necesitamos para el tiempo y para la eternidad (versículo 11): mire 1Pedro 1:4 y compare Romanos 8:17 y 32, 1Corintios 3:21-23, 2Timoteo 2:12 y Apocalipsis 5:10.  “Herencia” nos habla de riquezas, abundancia, posesiones: ¡Qué riquezas tenemos en Él! El versículo 14 nos dice que ya tenemos la garantía de nuestra herencia. El Espíritu Santo en nosotros es la señal de que un día disfrutaremos de todo lo que ya nos pertenece en Cristo: mire Efesios 4:30 y compare con Juan 14:16-17.

    1. Hemos sido sellados con el ESPÍRITU SANTO de la promesa (vers. 13 y 14).

    Este sello divino indica propiedad y seguridad; ¡pertenecemos a Él y siempre le perteneceremos! Hemos sido sellados “hasta el final del camino” (Efesios 4:30).

    Estas bendiciones espirituales le pertenecen a cada uno de los cristianos. Solo son nuestras si estamos “en Cristo” (versículo 3), si habiendo oído el evangelio (versículo 13) hemos creído (versículo 13).

  10. Estudio 2 CÓMO VE DIOS AL HOMBRE NATURAL

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    (Pasaje bíblico:  Efesios 2:1-12)

    La Biblia, Palabra inspirada de Dios (2Timoteo 3:16), es un libro de imágenes, una especie de álbum de familia de la raza humana. Las imágenes del álbum de Dios son realistas, no están retocadas y por eso a veces resultan nada halagadoras. Con “el hombre natural” nos referimos al ser humano que no cree en Cristo, que nunca llegó a nacer de nuevo y al que Efesios 2:3 describe con las palabras “por naturaleza…”; compare 1 Corintios 2:14. En  este estudio vamos a mirar en el álbum de Dios la foto de la humanidad caída, la foto de cada hombre y mujer no cristianos, nuestra foto aparte de la gracia de Dios y la obra regeneradora del Espíritu Santo; pero antes de mirar nuestro retrato a tamaño natural que Dios nos muestra en Efesios 2, vea las siguientes imágenes del “hombre natural”: en Génesis 6:5, Salmo 14:2-3, Isaías 1:5-6 e Isaías 64:6, Jeremías 17:9, Mateo 15:18-20 y Romanos 1:21-32. Cuando pasamos a Efesios 2 vemos cómo éramos antes de ser salvos y cómo somos ahora aparte del Señor Jesús.

    1. El Hombre Natural está “muerto en delitos y pecados” (versículo 1). Compare Génesis 3:15-17 con Romanos 5:12; después mire Juan 5:24 y 40;  1Juan 3:14 y 5:11-12 y compare con Efesios 4:18. La muerte física es la separación entre el alma y el cuerpo; la muerte espiritual es la separación entre el alma y Dios, y por naturaleza todos estamos espiritualmente muertos.
    1. El Hombre Natural vive según “la corriente de este mundo” (versículo 2). Es decir, su conducta concuerda con la tendencia de la época en la que vive. La persona no regenerada vive según las expectativas de este mundo en relación, por ejemplo, a su actitud hacia el pecado, placeres, vestimenta, deseos. Mire Mateo 7:13-14 y compare con el Salmo 1.
    1. El Hombre Natural sigue “la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (versículo 2). En otras palabras: está controlado por Satanás. Nuestros primeros padres escucharon la mentira de Satanás y cuando se rindieron a ella quedaron dominados por él (mire Génesis 3:1-13), y nosotros estamos igualmente bajo el control del Enemigo de las almas. Satanás es una persona real cuyo dominio es el aire, y está tremendamente activo: vea 1Juan 5:19.
    1. El Hombre Natural es un hijo “de desobedencia” (versículo 2). Nuestros primeros padres desobedecieron a Dios y nosotros hemos heredado su naturaleza caída; como consecuencia nuestra tendencia natural es a desobedecer al Señor: vea Salmo 51:5, que nos dice que por naturaleza nuestra tendencia es a cometer el pecado
    1. El Hombre Natural quiere dar gusto a los apetitos de su naturaleza pecaminosa y seguir sus deseos y pensamientos (versículo 3). La palabra “apetito” no se refiere necesariamente a cosas repugnantes e impuras, sino a lo que deseamos naturalmente; al estar espiritualmente muertos y controlados por Satanás nuestros deseos son carnales, pervertidos, a menudo sensuales. Note las palabras “los deseos de nuestra carne” en el versículo 3 y mire Romanos 7:18 y 8:8
    1. El Hombre Natural es un hijo “de ira” (versículo 3). Esto significa que por naturaleza hombres y mujeres están condenados y bajo sentencia de muerte. Mire las siguientes referencias y note lo fuertemente que enfatizan esta verdad: Juan 3:18-19 y 3:36; Romanos 1:18-20. ¡Qué solemne enseñanza! Todo aquel que no sea cristiano está ya condenado y bajo la ira de Dios.
    1. El Hombre Natural está “sin Cristo” (versículo 12). Mire lo que el Señor Jesús dice en Juan 14:6. ¡Qué terrible cosa es estar separado de Cristo! Millones por todo el mundo actual están sin Cristo, el único Salvador de los hombres. Mire Hechos 4:12 y 1Timoteo 2:5-6.
    1. El Hombre Natural está “alejado de la ciudadanía” (versículo 12). La persona no regenerada es un pobre vagabundo marginado, desplazado espiritualmente; es alguien que no tiene país, sin Hogar Celestial (Juan 14:1-30). Esa es la situación de todo el que no es cristiano.
    1. El Hombre Natural es un “extranjero” (versículo 12). Un extranjero no tiene derecho a nada de parte de Dios. Solo los que están relacionados con Dios por la fe en Cristo Jesús y son por tanto miembros de su familia pueden esperar algo de Él. Compare Mateo 22:11-13 y Lucas 13:25-26.
    1. El Hombre Natural está “sin esperanza” (versículo 12). Está desamparado, y sin Cristo su situación es desesperada. A veces un médico tiene que decirle a su paciente que el suyo es un caso perdido, físicamente perdido, pero Dios nos dice que aparte de Cristo nuestra situación es espiritualmente desesperada. Mire Juan 8:21 y 24.
    1. El Hombre Natural está “sin Dios” (versículo 12). Es un descreído como el rico granjero sobre el que leemos en Lucas 12:16-21. Mírelo y compare Lucas 12:24 donde habla de los cuervos, que no tienen granero paro tienen a Dios, con Lucas 12:18 donde habla del granjero que tenía graneros pero no tenía Dios.
    2. El Hombre Natural es un “enemigo” de Dios (versículos 15-16). Por naturaleza odiamos a Dios: Salmo 14:1 (lit.) – “¡No hay Dios para mí!”

    He aquí, pues, cómo ve Dios al Hombre Natural. Desde la perspectiva de Dios el hombre está perdido, desamparado, completamente arruinado por el pecado, bajo el dominio de Satanás y por tanto necesitado de un Salvador y de la obra regeneradora del Espíritu Santo. Qué absolutamente maravilloso que, a pesar de todo lo que somos por naturaleza, Dios nos ama y nos quiere. Mire y disfrute de la gloriosa verdad de Efesios 2:4-7.

  11. Estudio 10 VIDA POR TODO LO ALTO

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    Versículo clave:  “…pero los que confían en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.”     
    (Isaías 40: 31, NVI)

    El propósito de esta serie de estudios ha sido el de hacerle partícipe de algunos secretos bíblicos para una vida cristiana radiante, y el versículo que acabamos de ver nos abre la puerta a lo que podríamos llamar el secreto culminante. Si somos sinceros con nosotros mismos reconoceremos muchísimos fallos en nuestra vida y servicio cristianos: (1) La Palabra de Dios nos convence de nuestros fallos  ¿No nos encontramos a menudo “cansados” y “sin fuerzas” (versículo 29)? ¿No “flaqueamos” a menudo, y a menudo “caemos” (versículo 30)?  Así es como Dios describe el fracaso que a menudo caracteriza las vidas de sus hijos. Pero: (2) Nuestras observaciones también nos convencen de nuestros fallos.  Sabemos que es verdad que fallamos y nuestros propios ojos nos lo dicen cuando nos miramos a nosotros mismos. Nuestro corazón nos dice que es así. ¡Cómo nos fatigamos y flaqueamos, y qué lentos somos para aprender el camino de la victoria y el poder!: mire Proverbios 14:10.

    1.     ¿POR QUÉ FALLAMOS?

    (1)   La causa primera es nuestra ignorancia de los recursos que están a nuestra disposición.  Sí, ¡ignorancia!: mire Oseaa 4:6 y compare con Mateo 22:29, y después vea  Isaías 40:28 que dice: “No habéis sabido…?”  ¿Cuáles son los recursos a nuestra disposición?  En los versículos 28 y 29 leemos que “El SEÑOR es el Dios eterno, creador…” y Él nos ofrece fuerza y poder. Así que, frente al triste trasfondo de nuestro fracaso, está la promesa de Dios de convertir nuestro fracaso en un glorioso triunfo. Este Dios, este poderoso Señor, pone todos sus recursos ilimitados de fuerza y poder a nuestra disposición, pero nosotros hemos de hacer uso de estos recursos, y esto nos lleva a la segunda causa de nuestros fallos

    (2)     La causa segunda es nuestra falta de uso de esos recursos.  Es decir, nuestro fallo en no apropiarnos de ellos. El versículo 29 dice “Él da…” y nuestra respuesta a este dar ha de ser recibir. ¿Cómo tiene lugar este dar y recibir? ¿Cómo puedo hacer mío este fortalecimiento? ¿Cuál es el método de Dios para transferirme su poder?  El versículo 31, en la versión Reina Valera, nos da la respuesta: “los que esperan…”. Pero ¿qué quiere decir aquí “esperar”? ¿Quiere decir orar, adorar, dar culto, leer la Biblia? Si, pero no principalmente. Isaías 41:1 nos enseña que significa “escuchar”, es decir, estar en silencio ante el Señor: vea el Salmo 62:1.

    “Esperar” (ver Reina-Valera) al Señor significa arrojarnos a sus pies en total dependencia, dispuestos a escuchar Su voz y hacer lo que Él nos diga, expectantes ante Él.  Implica completa confianza en el Señor y ninguna confianza en lo absoluto en uno mismo o en la ayuda humana.

    2.     ¿CUÁL ES EL RESULTADO DE ESPERAR ASÍ ANTE ES SEÑOR?

    Cuatro son los resultados, como indica el versículo 31, y como enfatiza el uso de verbos en tiempo futuro en este versículo.  Esto es la verdadera “vida por todo lo alto”, la vida cristiana verdaderamente exitosa.

    (1)   Tendremos la fuerza de Dios en lugar de nuestra debilidad. La palabra “renovarán” del versículo 31 (NVI) se puede traducir como “cambiarán” o “intercambiarán”. ¿Ha llegado a entender que su mayor debilidad es su fuerza, y que si va a la presencia del Señor en total debilidad, Él cambiará la debilidad de usted por la fuerza de Él?  ¿Qué clase de fuerzas nos da Él? (1) ¿Fortaleza física?  Sí, ciertamente Él puede hacerlo y de hecho renueva nuestra fortaleza física cuando esperamos ante Él: mire Romanos 8:11. (2) ¿Fortaleza mental?  Sí, Él es la fuente de toda sabiduría y ciertamente aviva nuestras mentes cuando esperamos en Su presencia: mire Romanos 12:2;  Efesios 4:23 y 2 Timoteo 1:7.  (3) ¿Fortaleza moral?  Muy ciertamente también nos da esto, y ¡cuánto lo necesitamos, viviendo como vivimos en un mundo lleno de voces e imágenes tentadoras!: vea Efesios 6:10 y 2 Timoteo 2:1.  (4) ¿Fortaleza espiritual? Sí: mire Lucas 24:49, Hechos 1:8, 1 Corintios 1:25 e Isaías 30:15.

    (2)   Disfrutaremos de una vida por encima de la mediocridad. “Levantaremos alas como las águilas”, muy por encima del nivel de la tierra, a donde “las cosas de la tierra… se irán desdibujando a la luz de Su gloria y Su gracia”. El águila es la única ave que llega a volar tan alto que se pierde de vista, y ahí es donde nosotros pertenecemos. Ya pertenecemos al Cielo (Filipenses 3:20).  Aquí y ahora ya hemos sido “elevados con Cristo” (Efesios 2:6): mire Colosenses 3:1-2.  Y sin embargo, ¡cuántos cristianos viven a ras de tierra, dando saltitos como un pájaro con un ala rota, en vez de volar por las alturas celestiales como un águila! ¡Hemos sido hechos para volar, no para dar saltitos!

    (3)   Haremos cosas sobrenaturales. “Correremos y no nos cansaremos”. No es natural seguir corriendo sin llegar a cansarse. Dios nos promete poder sobrenatural para cumplir tareas sobrenaturales. ¡Somos un pueblo sobrenatural porque estamos unidos a un Dios sobrenatural!: mire Juan 7:38 y 14:12.   ¿Están fluyendo por nosotros los “manantiales de agua viva” y se están cumpliendo por medio de nosotros las “cosas mayores”?

    (4)   Viviremos victoriosamente en el lugar más duro de todos: en la rutina cotidiana.  “Caminaremos y no nos fatigaremos”. Fíjese que no dice que “correremos y no nos fatigaremos”. ¡A veces es mucho más fácil correr que caminar! El lugar donde más somos puestos a prueba cada uno de nosotros es allí donde nos ocupamos de las cosas comunes y triviales de cada día: mire Génesis 5:24 y Salmo 37:23.

    El Dr A. B. Simpson solía a menudo quedarse sólo en la presencia del Señor diciendo: “Soy un fracaso. No tengo ni fuerzas ni vida; pero ¡Tú eres mi Vida, Tú eres mi Fortaleza, Tú eres mi Victoria!”  Y así, por fe, tomaba sobre sí la vida de su Señor resucitado en cuerpo, alma y espíritu. ¡Esto es lo que significa “esperar al Señor”! ¿Y el resultado?: “Vida por todo lo alto”, verdadero éxito espiritual.

  12. Estudio 9 LO MEJOR DE NOSOTROS PARA EL SEÑOR

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    Versículo clave:  “…vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrantando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre Su cabeza.”
    (Marcos 14: 3)

    El incidente relatado en Marco 14:3-9 es realmente conmovedor. Simón ofrecía en su casa una fiesta de agradecimiento al Salvador por las bendiciones recibidas, y Jesús, Sus discípulos, María, Marta y Lázaro estaban entre los invitados. De repente María se va hacia el Señor llevando en las manos una valiosa vasija de alabastro llena de un costosísimo y delicado ungüento perfumado y, para sorpresa de todos, rompe la vasija y derrama el contenido sobre la cabeza (Marcos 14:3) y los pies (Juan 12:3) de nuestro Señor, ungiéndole. El valor monetario, tanto de la vasija como del ungüento, era considerable. ¿Cuál era el significado de esta acción de María? Significaba su entrega al Señor Jesús de lo mejor de ella, de lo que tenía y de su mismo ser, pues al romper el alabastro y derramar el perfume de nardo lo que estaba realmente diciendo era:

    “Toma todo mi amor, Señor,

    Todo ahora pongo a tus pies;

    Toma mi vida y siempre será

    Sólo para mi Salvador.”

    En aquel tiempo todas las jóvenes preparaban una vasija de costoso perfume y la guardaban hasta el día en que el hombre que amaban las pedía en matrimonio. Si la joven aceptaba darle su amor y su corazón, entonces rompía la vasija y derramaba el contenido sobre los pies de él. No importaba lo que le hubiera costado la vasija, era lo mejor que tenía y eso era lo que daba. Eso es lo que María hizo con su Señor, Aquel que la amó tanto que pronto moriría por ella en la cruz. María deseaba estar espiritualmente desposada con Él (Isaías 62:5;  Oseas 2:19) y por eso le entregó lo mejor de sí misma, todo su ser.

    1.     ¿QUÉ PODEMOS DARLE AL SEÑOR JESÚS?

    No tenemos una vasija de alabastro llena de ungüento aromático, ¿qué podemos darle? Hay al menos tres obsequios que cada uno de nosotros podemos traerle:

    (1)   Podemos darle lo mejor de nuestro amor .  Esto, sobre todo, es lo que hizo María; si bien el ungüento era costoso y la vasija valiosa, el verdadero regalo que entregó a Jesús era su amor. Todos podemos darle nuestro amor, que es lo que desea de nosotros por encima de todo. ¿Le ha entregado usted su amor más profundo?: compare Mateo 10:37 con Juan 21:15-17.

    (2)   Podemos darle lo mejor de nuestros años.  ¡Qué gran privilegio es para una persona poder ofrecer al Señor toda su vida y todo su vigor! ¿No se merece Él todo lo mejor de nosotros, lo mejor de nuestra energía, de nuestra masculinidad o femineidad?  Es posible saber que pertenecemos al Señor y sin embargo seguir guardando para nosotros lo mejor de nuestras fuerzas, tiempo y dones, en vez de entregárselos a Él.

    (3)   Podemos darle lo mejor de nuestros talentos.  Todos y cada uno tenemos algún talento. ¿Cuál es el suyo? Cualquiera que sea, el Señor quiere usarlo. Si lo pone a Sus pies con completa entrega, Él lo usará de una manera realmente asombrosa. ¿Ha leído alguna vez el himno de Frances Ridley Havergal “Quiero consagrarme hoy” y le ha entregado de veras al Señor sus momentos, días, manos pies, voz, labios, plata, oro, intelecto, voluntad…?

    2.     PERO, ¿POR QUÉ HEMOS DE ENTREGARLE LO MEJOR DE NOSOTROS AL SEÑOR JESÚS?

    Una vez más, hay tres respuestas a esta pregunta:-

    (1)   Porque Él es digno de lo mejor nuestro. ¿Quién es Él? Él es el eterno Hijo de Dios (Juan 1:1 y 14), el Señor de la gloria (1 Corintios 2:8),  el Salvador de los pecadores (1 Timoteo 1:15), nuestro Salvador (Gálatas 2:20). ¿No será digno de todo lo mejor de nosotros mismos que podamos ofrecerle?

    (2)   Porque Él ha dado todo lo mejor de sí mismo por nosotros. Él lo ha dado todo por nosotros y ha derramado su preciosa sangre por nosotros en la Cruz para que pudiéramos ser redimidos (1 Pedro 1:18-19).  Cuando María se dio cuenta de todo lo que su Señor había dado e iba a dar por ella, entonces se sintió movida a darle lo mejor de sí, todo su ser, a Él. En Marcos 14:8 descubrimos que el Calvario fue lo que la movió: 2 Corintios 5:14.

    (3)   Porque sólo dándole lo mejor de nosotros mismos podemos disfrutar de lo mejor de Él. Aquel momento de dedicación fue para María el momento más feliz de su vida, y a partir de aquel momento disfrutaría de profundo gozo (Juan 15:11) y paz perdurable (Juan 16:33) al haber entregado lo mejor de sí, todo su ser, al Señor. Si le damos poco, sólo seremos capaces de disfrutar poco (de Él), pero si le damos lo mejor de nosotros mismos Él será indeciblemente precioso para nosotros (1 Pedro 2:7).

    3.     ¿CUÁL SERÁ EL RESULTADO DE DARE LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS AL SEÑOR JESÚS?

    (1)   Algunos pondrán objeciones.  La reacción inmediata de otros, cuando María entregó al Señor lo mejor de sí, fue indignación, murmuración, crítica y malas interpretaciones: mire Juan 12:5. Judas enseguida describió el acto de dedicación de María como  un “desperdicio”, y así es como el mundo a menudo valora la dedicación de una vida completamente entregada al Señor: mire Mateo 26:8.

    (2)   El Señor Jesús estará complacido.  No hay nada mejor en el mundo que ser objeto de Su aprobación: vea el versículo 6. ¿Qué importa lo que el mundo piense, si Él se complace en nosotros?

    (3)     Será una ayuda para otros.  ¡Qué maravilloso resultado el del simple acto de devoción y dedicación de María!: vea el versículo 9. ¿Quién podrá calcular el gran alcance de la influencia de una vida completamente entregada al Señor?  ¿Le ha entregado usted completamente la suya?

     

    What follows is the

    SPANISH TRANSLATION OF Frances Ridley Havergal´s HYMN

    REFERED TO IN THIS STUDY

    AND IN USE IN SPANISH-SPEAKING EVANGELICAL CHURCHES

    [The fundamental concept is retained, but the wording is quite different, for obvious musical reasons – in this Study I have done my own more faithful, and still singable translation of the first verse. I am copying this typical translation below in case you would like to include it after this Study 9]

    Quiero consagrarme hoy
    Quiero consagrarme hoy
    Sin reservas todo doy.
    Holocausto en el altar,
    Sólo a Dios quiero agradar. (Bis)

    Mis oídos abrirás,
    Tuyo soy, me marcarás.
    Cual esclavo en la antigüedad,
    No me des mi libertad. (Bis)

    Manos listas para Ti,
    Diligencia ve en mí.
    Sin pereza, con fervor,
    Serviré a mi Señor. (Bis)

    Quiero que tu voluntad
    Cumplas sin dificultad.
    Alfarero Tú serás,
    Barro soy, que formarás. (Bis)

    Esta voz podrás usar
    Tu Palabra al proclamar.
    Vaso humilde quiero ser
    En que muestres tu poder. (Bis)

    Mi dinero quiero dar
    Nardo puro derramar,
    A tus pies, yo sé Señor,
    Bien mereces lo mejor. (Bis)

    Y mis pies Tú guiarás,
    No me detendré jamás.
    Mándame, ¿a dónde iré?
    Llámame, te seguiré. (Bis)

  13. Estudio 8 PREOCUPARNOS POR OTROS

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    Versículos clave: “Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.”
    (Mateo 14: 35-36)

    Ningún cristiano puede vivir exitosamente sin procurar constante y sistemáticamente compartir el amor del Señor Jesucristo con aquellos que no le conocen, y ningún cristiano empezará nunca a hacerlo hasta que sienta una verdadera preocupación, una carga por la salvación de las multitudes de hombres y mujeres perdidos (Lucas 19:10), ya condenados (Juan 3:18) y bajo la ira de Dios (Juan 3:36).  ¿Siente alguna preocupación por los perdidos? ¿Desea apasionadamente la salvación de las almas? ¿Siente carga por la salvación de sus seres queridos, por sus amigos y tantos otros miles de personas que no son salvas? ¿Cuánto tiempo tendrán que estar a nuestro lado hasta que, con la ayuda de Dios, les hablemos de nuestro maravilloso Salvador? ¿O no nos importa? ¿Dirían algunos de nuestros amigos y seres queridos como el Salmo 142:4? Mire lo siguiente en Mateo 14:35-36.

    1.     Tenemos aquí una descripción de las muchas personas que nos rodean y por cuya salvación hemos de preocuparnos seriamente.

    Si preguntamos ¿cuál es la verdadera necesidad de los perdidos?, ¿qué nos contesta esta porción de las Escrituras? Nos dice tres cosas sobre la gente de aquel tiempo que siguen siendo ciertas de la gente de hoy.

    (1)   Estaban enfermos (versículo 35).  Mucha gente de hoy pueden ser religiosos y respetables y vivir de una manera moralmente decente y digna, pero toda alma no salvada está atrapada por la enfermedad del pecado (Lucas 5:12) y, a no ser que sean curados, su pronóstico es realmente serio (Romanos 6:23).  La principal necesidad humana es ser sanados mediante la fe en el Señor Jesús. Multitudes de personas viven y mueren enfermos, sin Dios y sin esperanza (Efesios 2:12).

    (2)   Estaban distantes (versículo 35): “los hombres de aquel lugar enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor”, lo que nos hace ver la distancia. Estaban distantes del Señor en el sentido geográfico y eso sigue siendo cierto en cuanto a las muchedumbres actuales en un sentido espiritual. La generación actual de jóvenes de nuestros días están creciendo en gran medida sin ningún conocimiento de Dios y del evangelio de Su gracia y hay una gran ignorancia sobre la Biblia y el evangelio. ¡Qué inquietos deberíamos estar por las multitudes!: mire Mateo 9:36.

    (3)   Estaban discapacitados (versículo 35). Tenían que traerlos a la presencia del Señor. Es cierto que todo pecador se encuentra discapacitado por el pecado (Romanos 5:6), pero también es cierto que, bajo la capa externa de respetabilidad, muchos se encuentran discapacitados por los pecados de falsedad, bebida, lujuria, drogas, inmoralidad, etc. Debemos sentirnos y mostrarnos profundamente inquietos por ellos.

    2.     ¿Cuándo empezamos realmente a preocuparnos por las almas de otros?

    El versículo 35 nos ofrece la respuesta a esta pregunta. “Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar” fue cuando “enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor”. Es fácil ver lo que pasó. Cuando estos hombres conocieron al Señor por sí mismos, inmediatamente empezaron a ver la necesidad de que también otros se encontraran con Él.  Es lo que ocurre siempre; “conocer” e “ir” están unidos. Si realmente le conocemos vamos en su nombre, y en la medida en que le conozcamos, iremos: mire Juan 14:9 y Filipenses 3:10, y compare con el Salmo 126:6 y Daniel 11:32.  Ésta es, pues, la cualificación y el incentivo para salir en busca de los perdidos: conocer al Señor personal e íntimamente: vea Juan 1:41 y 49.

    3.     ¿Cuándo se manifiesta esta preocupación?

    Si realmente sentimos un profundo deseo de alcanzar almas para salvación, ¿qué haremos? Los versículos 35 y 36 nos dicen que “cuando le conocieron” hicieron tres cosas:

    (1)   Buscaron (versículo 35). Fueron a todos los lugares de alrededor en busca de aquellos que necesitaban el toque sanador y salvador del Señor Jesucristo. Registraron el distrito en busca de las almas necesitadas. Esta es la comisión del Señor para nosotros (Marcos 16:15). El famoso misionero C. T. Studd hizo la siguiente recomendación a los misioneros de África Central: “Lleven el simple evangelio a cada rincón de sus vastos distritos y asegúrense de que cada alma conozca el camino de salvación  y tenga una verdadera oportunidad de ser salva”.

    (2)   Trajeron (versículo 35). La palabra “trajeron” es la más importante de este estudio. Señala un énfasis que hemos de recuperar para tener éxito en ganar a otros para Cristo. Es importante ir a ellos, pero el trabajo de rescate requiere más que simplemente ir a donde están los perdidos. Las almas han de ser traídas a Cristo. El pescador no se contenta simplemente con ir a pescar; sólo está satisfecho cuando tiene capturas; y usted y yo no podemos contentarnos simplemente con hablar a otros del amor del Salvador; hemos de pedir Su gracia para traerles a Él

    (3)   Rogaron (verse 36).  Le rogaban que aquellos que habían traído fueran sanados, es decir, oraron. La verdadera pasión por la salvación de las almas se hace patente enseguida en la oración constante por su salvación. Cuando oramos, Dios nos muestra quiénes son los que Él quiere que procuremos ganar para Él, y por la oración venimos a ser canales por los que el Espíritu Santo actúa para ganarles para Cristo

    4.     ¿Dónde comienza a actuar esta preocupación por otros?

    De nuevo el versículo 35 nos da la respuesta; nos dice que “los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor”. ¡Se hicieron evangelistas para su propia gente! Y cuando nuestro corazón arde por las almas sentiremos la carga y la preocupación por la salvación de aquellos con quien y entre quienes vivimos. Empezaremos por nuestra “Jerusalén” (Hechos 1:8).

  14. Estudio 7 QUÉ HACER CUANDO VIENEN LAS TRIBULACIONES

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    Versículo clave:  “David se angustió mucho… mas David se fortaleció en el SEÑOR su Dios ”  
    (1 Samuel 30: 6)

    En este estudio, basado en 1 Samuel 30:1-6, vamos a considerar un periodo de la vida de David en que se encontró inmerso en la angustia y la turbación, y veremos lo que hizo en este tiempo de turbación y la manera maravillosa en que el Señor obró en su vida. Los problemas no pasan a nadie por alto (Job 5:7; 14:1).  Quizás usted esté ahora pasando por un tiempo de dificultades. Si es así, hay ayuda para usted en este estudio, y si no, le servirá de preparación por adelantado para el futuro, porque a todos nos llegan tiempos difíciles y es bueno saber qué hacer cuando vengan. Mire 1 Samuel 30:1-6 y verá que:

    1.     Las dificultades de David eran muy reales.

    Como vemos en estos versículos, sus problemas no eran nada imaginarios. En comparación, ¿cómo son las dificultades de usted? ¿Están relacionadas con alguna gran pérdida? (versículo 1), ¿tienen que ver con sus seres queridos? (versículo 3), ¿le han hecho llorar hasta no poder más? (versículo 4). ¡Qué reales son nuestros problemas! No tienen nada de imaginarios y no hay nada malo en llorar para desahogarnos (Juan 11:35).

    2.     David tuvo problemas aunque era un hijo de Dios.

    Es muy importante que estemos conscientes de esto. El Señor amaba a David: mire Hechos 13:22, y sin embargo David se encontró en medio de estas circunstancias tan angustiosas. No debemos esperar que por el hecho de ser cristianos vayamos a ser inmunes a los problemas. ¡Piense en lo mucho que sufrió el Señor (Hebreos 13:12) y en lo mucho que el apóstol Pablo tuvo que pasar (2 Corintios 11:23-30)!  Es más, ¿puede pensar en algún verdadero hijo de Dios que no haya experimentado algo de la amargura de las pruebas y tribulaciones? No debemos pensar que Dios no nos ama cuando los problemas se nos cruzan en el camino: mire 1 Pedro 4:12.

    3.     El Señor permitió las tribulaciones de David.

    Dios permitió que ocurriera. Permitió que entrara la angustia en la vida de Su hijo, tal como lo hizo con José (Génesis 39:20), con Jeremías (Jeremías 37:15), Pedro (Hechos 12:5-6) y Juan Bunyan [autor de El Peregrino], y como ha hecho con muchos de sus siervos de hoy. Cuando Job estaba sumergido en la angustia, su fe estaba tan fuertemente arraigada en el Señor y en la soberanía de Dios y en que nada de lo que ocurriera en su vida ahora o en el futuro podía pasar sin el permiso y aparte de la gracia de Dios, que fue capaz de decir las palabras de Job 13:15. El Señor podría haber evitado las tribulaciones de Job y podría evitar todas las nuestras, pero no lo hace, y la mayor lección que quiere que aprendamos es a confiar en Él cuando no podemos entender Sus “porqués” ni Sus “motivos”. Lo que dice Romanos 8:28 es verdadero y siempre lo será.

    4.     Los problemas de David eran ciertamente por su culpa.

    Esto es algo muy serio; David se había apartado de Dios y ningún hijo de Dios puede hacer eso y escapar de Su disciplina. Parece claro que el Señor permitió las tribulaciones de la vida de David para corregirle: mire el Salmo 55:19 y compare con Deuteronomio 8:2-3 y Hebreos 12:6.  Saúl, cuya historia encontramos en este mismo Primer libro de Samuel, quiso quitarse de encima la autoridad de Dios, como hizo también David, “pero en estos dos casos vemos la diferencia entre juicio y disciplina. En el caso de Saúl la terminación de su vida y carrera fue el castigo por sus ofensas, mientras que en el caso de David la vara se levantó para corrección y no para destrucción, para traerle de regreso y no para apartarle para siempre, para equiparle para servir y no para expulsarle”. ¿Es usted quizás el responsable de sus propias tribulaciones?: mire Génesis 42:21 y fíjese en estas palabras: “por eso ha venido sobre nosotros esta angustia”. Dios sólo permite las pruebas y tribulaciones de la vida para Su gloria y para nuestro bien.

    5.     La tribulación de David era en realidad una bendición disfrazada.

    Dirá usted: “¿cómo es posible, perdiendo esposa, hogar y amigos?” Fue una bendición disfrazada porque en el versículo 8 se nos dice que David consultó al Señor, y cualquier experiencia que nos lleve al Señor es valiosa: mire el Salmo  119:67 y Hebreos 12:11. Lo único que Dios requiere de usted y yo es una completa entrega de nuestras vidas a Él. Quiere que le amemos, a Él y Su voluntad, y que confiemos en Él completamente

    ¿Qué hizo David en medio de sus tribulaciones? El versículo 6 dice que “se fortaleció en el Señor su Dios”. Es bueno buscar nuevas fuerzas en el Señor personalmente, pero a veces necesitamos la ayuda de otros para hallar esas fuerzas. ¿Cómo podemos hacerlo?

    (1)   Recordándonos que pertenecemos a Él.  “David se fortaleció en el Señor su Dios”. Descanse en la seguridad de esta relación personal.

    (2)   Recuerde Sus favores del pasado: la maravillosa manera en que en el pasado le ha cuidado, dirigido, bendecido, provisto y usado            (1 Samuel 7:12).

    (3)   Vuelva a Él: con confesión (1 Juan 1:9) y petición (Salmo 34:6); humillándose ante Él y buscando liberación sólo en Él (Salmo 69:17).

    (4)   Consúltele (versículo 8). Pregúntele lo que debe hacer en su difícil situación.

    (5)   Obedézcale (versículos 9 y 10).  David obedeció, “siguió adelante”.

    (6)   Confíe en Él. Al final del versículo 8 leemos que Dios prometió a David una completa victoria y David siguió adelante (versículo 9) confiado en que el Señor cumpliría Su palabra. Todas las promesas que Dios nos hace son para que le tomemos la palabra y confiemos en que cumplirá en nosotros y para nosotros lo que ha prometido: mire Salmo 37:5, Proverbios 3:5-6,  Mateo 11:28,  Romanos 8:28 y Filipenses 4:19.

    Reconozca Su bondad (versículo 23): mire Salmos 9:9; 27:5; 46:1; 143:11 y Nahum 1:7.

  15. Estudio 6 EL SECRETO DEL GOZO PERMANENTE

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    Versículo clave:  “…para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo” 
    (John 15: 11)

    Estas palabras fueron pronunciadas por nuestro Señor Jesucristo y es muy importante que notemos cuándo las dijo. Era un momento muy extraño para hablar de gozo y alegría, porque al cabo de poco tiempo estaría en el oscuro Getsemaní, y poco después se vería frente a sus acusadores y escuchando las burlas e insultos de quienes le odiaban. Sí, fue justo antes de las agonías del Calvario cuando Él habló de “mi gozo…” y es muy significativo que, en las Escrituras, esta es la única ocasión en que habló de Su gozo. ¡Qué extraordinario habrá sido el gozo del Señor para permanecer en Él en unos momentos de prueba tan duros! Y su deseo y provisión para nosotros (es decir, para cada creyente) es que su gozo, que es tan diferente al del mundo, sea nuestro gozo: “…que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo”.

    1.     EL GOZO DE CRISTO DEBERÍA SER LA CARACTERÍSTICA PREDOMINANTE DE LA VIDA DE TODO CRISTIANO

    Demasiado a menudo estamos tristes, sombríos y abatidos; pero como cristianos deberíamos estar llenos de gozo en todo: mire Filipenses 4:4 y 1 Tesalonicenses 5:16.  La vida del cristiano debería manifestar, de la A a la Z, el gozo del Señor: gozo en la conversión (Hechos 8 :39), gozo en la lectura de la Santa Palabra de Dios (Jeremías 15:16), gozo en la oración (Juan 16:24), gozo en las tribulaciones (Santiago 1:2), gozo en el sufrimiento (Hechos 5:41), gozo en el servicio (2 Corintios 1:24) y gozo al final del camino (Hebreos 12:22). Si pertenecemos al Señor deberíamos estar siempre regocijándonos.

    2.     ¿QUÉ ES ENTONCES EL GOZO CRISTIANO, EL GOZO CON EL QUE LOS CRISTIANOS DEBERÍAMOS VIVIR?

    (1)   Es el gozo de Cristo: “…que mi gozo esté en vosotros” (Juan 15:11).  “Mi gozo…en vosotros…”  La vida cristiana es la vida del Señor Jesucristo en un hombre o mujer: vea Gálatas 2:20 y Colosenses 3:4.  El gozo cristiano es el gozo de Cristo en un cristiano, y esto quiere decir que este gozo profundo y permanente no se encuentra en nadie más sino en Él.  Hay otras clases de gozo con otros orígenes, pero Su gozo sólo se encuentra en Él.

    (2)   Es plenitud de gozo: “…que vuestro gozo sea completo” (Juan 15:11). Hay una gran diferencia entre gozo y plenitud de gozo. La vasija puede estar medio llena o completamente llena. El deseo de nuestro Señor para nosotros es que experimentemos plenitud de gozo continuamente: mire el Salmo 16:11, Juan 17:13 y 1 Pedro 1:8.

    (3)   Es un gozo permanente: “…que mi gozo esté en vosotros” (Juan 15:11). Note la palabra “permanecer” en estos versículos: 4, 5, 6, 7, 9 y 10.  “Permanecer” en Él y Él “permanecer” en nosotros significa que su gozo siempre estará en nosotros. Nuestro gozo no es una experiencia intermitente, sino permanente. Es un gozo que no se ve afectado por las circunstancias: vea lo que el Señor le dice a sus discípulos en Juan 16:22.  Estos primeros seguidores de Jesús habían de pasar por muchas pruebas y tribulaciones, pero Él les dijo que nada podría arrebatarles su gozo, Su gozo en ellos. Considere las siguientes tres ilustraciones de la naturaleza permanente del gozo cristiano y del hecho de que el gozo de Cristo en nosotros no se ve afectado por las circunstancias externas:

    (i)             Juan 15:11 – como hemos visto, el Señor experimentó este gozo bajo la sombra de la cruz: compare con Juan 17:13.

    (ii)            Lucas 10:20 – parece claro que el Señor les estaba diciendo: “No dejéis que vuestro gozo dependa de ninguna cosa terrenal o temporal, sino que dependa de lo que permanece… en el Cielo”.

    (iii)           Hechos 16:25 – Pablo y Silas, estando en grandes dificultades, estaban llenos del gozo de Cristo mismo y por eso pudieron cantar alabanzas a media noche: compare con Isaías 61:3,           2 Corintios 8:2 y Hebreos 10:34.

    Lo llamativo y maravilloso es que el verdadero gozo cristiano no sólo no se ve afectado por las circunstancias adversas, sino que en realidad se ve aumentado en medio de las pruebas y tribulaciones: mire Santiago 1:2.

    3.     ¿CÓMO PODEMOS TENER ESTE GOZO?

    (1)   Teniéndole a Él.  Si este gozo profundo y permanente es el de Cristo, sólo podremos tenerlo teniéndole a Él. En Hechos 8:8 leemos que “hubo gran gozo en aquella ciudad” ¿Por qué? El versículo 5 nos lo dice. Y el versículo 35 también. Para tener su gozo hemos de tenerle a Él: vea Juan 17:13.

    (2)   Leyendo su Palabra. Cuando leemos la Biblia y aceptamos la verdad, sentimos un gran gozo: mire 1 Juan 1:4. Esto es como tener “el corazón ardiendo” como resultado de estar con Él y oírle: vea Lucas 24:32.

    (3)   Sometiéndonos a Él. Note en Lucas 10:21 que se nos dicen dos cosas: la primera, que “Jesús se regocijó…”, y la segunda, que se sometía completamente a la voluntad de su Padre. Su gozo era el gozo de una total y continua sumisión a la voluntad de su Padre celestial. En palabras de  Madame Guyon, “¡O, la bendición de un dolor aceptado! Cuando aceptemos el sufrimiento de su mano, los dolores tanto como los placeres, entonces nuestro gozo será verdaderamente pleno”.

    (4)   Por el Espíritu Santo.  La traducción literal de Lucas 10:21 es “Jesús se regocijó en el Espíritu Santo”, y otra traducción dice “en aquel mismo momento, el Espíritu Santo llenó de alegría a Jesús”: mire y compare con Romanos 15:13.

    Ahora mismo Jesús está exaltado en el Cielo, el Hombre perfecto en un perfecto cuerpo humano. Su deseo es que Su gozo sea completo en nosotros.  ¿Cómo será esto posible, estando el allá y nosotros acá? ¡Él está en el Cielo y nosotros en la tierra! La respuesta es: por el Espíritu Santo. “El fruto del Espíritu es… gozo”: mire Gálatas 5:22, y compárelo con Hechos 13:52 y Efesios 5:18.

  16. Estudio 5 CÓMO TENER PERFECTA PAZ

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    Versículo clave: “Tú guardarás en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”  (Isaías 26: 3)

    Esta maravillosa promesa fue dada en el periodo más oscuro de la historia de Israel, de manera que bien puede ayudarnos especialmente en la actualidad cuando estamos rodeados de tanta tristeza y depresión y cuando nos encontramos constantemente amenazados por los tres grandes enemigos que son la duda, el temor y la preocupación.  Cuando todo va bien y el sol brilla es fácil leer  nuestro versículo clave de una manera muy superficial, pero cuando las nubes de la prueba, la desilusión, el miedo y la alarma se alargan por el cielo y oscurecen el sol, ¡qué preciosas son entonces para nosotros estas palabras! En la Biblia no hay ninguna promesa que nos asegure que mientras estamos en nuestros cuerpos terrenales vayamos a encontrarnos libres de problemas, pero hay algo mucho mejor, la promesa de paz en medio de los problemas.  ¿De qué nos serviría estar libres de problemas si no tuviéramos paz en nuestro interior?  Y sin embargo, ¡qué maravilloso que en medio de la más dura batalla y en lo peor de la tormenta el alma confiada puede tener paz interior, una paz en lo más profundo y una tranquila confianza!

    1.     ¿QUÉ ES ESTA GRAN BENDICIÓN QUE SE NOS OFRECE?

    Se describe como “perfecta paz”. Pero, ¿qué es la perfecta paz? ¿La podemos definir? Sí, es un estado de libertad de los tumultos del alma, es una perfecta armonía reinando en lo interior.  La palabra hebrea “shalom” contiene la idea de buena salud, de manera que  estar lleno de perfecta paz es tener salud espiritual y estar libre de discordancias en el alma; sin lugar para los celos, la envidia, el descontento, el descontrol, el egoísmo, el orgullo o la intolerancia en un alma llena de paz, porque todas estas cosas son las que causan disturbios en el corazón; son notas discordantes. La paz que Dios ofrece, y en la que por su gracia podemos vivir, es muy práctica. No es otra que la gran calma que Él ordena: ver  Marcos 4:39.  Dios llama a esta paz que Él nos da “perfecta paz”. ¿En qué sentido es perfecta?

    (1)   Es perfecta en CUALIDAD;  es decir, es perfecta en la clase de paz que es.  Existe una paz imperfecta, p.ej. la paz de la ignorancia, cuando pensamos que todo va bien y en realidad, si nuestros ojos estuvieran abiertos a la verdad, sabríamos que no es así (Jeremías 6:14). También hay la imperfecta paz del estancamiento: la charca de aguas tranquilas y apacibles en la superficie, pero sucia y llena de verde cieno en las profundidades. Son muchos los hombres y mujeres que sólo conocen esa clase de paz, y llegará el día en que la sacudida del juicio de Dios revolverá su charca y verán que no tienen paz alguna.  Hay también la imperfecta paz de la dependencia, que es una paz que depende de alguna cosa o persona.  Qué insatisfactorio es esto, porque la “cosa” puede fallar, o la “persona” morir y entonces ¿dónde estará su paz? La paz de Dios contrasta con estas tres clases de paz imperfecta en que Su paz es perfecta.

    (2)   Es perfecta en CANTIDAD; es decir, su suministro es suficiente y exacto para nuestras necesidades. La otra traducción de “perfecta paz” es “paz, paz”, o sea, doble paz. Esto es muy significativo cuando vamos a Filipenses 4:7 y allí se nos dice que esta doble paz es paz de corazón y mente, y esa es la clase de paz que necesitamos, una paz que defienda nuestra mente y calme nuestro corazón. Esta doble paz también lo es en el sentido de que es (I) paz con Dios  (Romanos 5:1) y (II) la paz de Dios (Filipenses 4:7).

    (3)   Es perfecta en su CONSTANCIA;  es decir, es permanente y no intermitente. La promesa dice “tu guardarás…”: ver Salmo 121:4.

    2.     ¿CÓMO RECIBIMOS ESTA PERFECTA PAZ?

    (1)   Por Cristo Jesús.  Vaya de nuevo a Filipenses 4:7 y note cómo el Señor Jesucristo es el canal por el que la paz de Dios fluye a nuestras almas. Sólo un cristiano puede poseer esta paz interior. No hay paz para quien no tiene a Cristo y no está descansando en Su obra completa de salvación. Sólo por la sangre de Cristo tenemos paz (Colosenses 1:20).

    (2)   Por el Espíritu Santo. El Señor Jesucristo logró esa paz para nosotros en la cruz del Calvario y por medio de Él se nos ofrece esa paz, que se transmite a nuestros corazones y mentes por el Espíritu Santo: ver Gálatas 5:22. Así como el Espíritu llena e inunda nuestras vidas, así también produce este maravilloso fruto en nosotros.

    (3)   Por su Palabra.  Mire la gran promesa que se nos hace en el Salmo 119:165.  Las cosas y las personas pueden muchas veces inquietarnos, o incluso hacernos tropezar, pero esta es una promesa de perfecta paz para todos aquellos que aman y meditan y obedecen la Palabra de Dios.

    (4)   Por nuestra obediencia.  Mire Levítico 26:3-6 y note como comienza con el importante condicional “si…”. Dios nos garantiza que, si andamos en sus estatutos y guardamos sus mandamientos, Él guardará nuestros corazones en perfecta paz; si cumplimos nuestra parte, podemos estar seguros de que Dios cumplirá la suya.

    (5)   Por la abundancia de alabanza y oración.  La promesa de Filipenses 4:7 va precedida de las condiciones mencionadas en el versículo 6.

    3.     SE MENCIONAN DOS CONDICIONES PARA QUE PODAMOS TENER PERFECTA PAZ

    ¿A quién guardará Dios en perfecta paz? A aquél: (1) “cuyo pensamiento en ti persevera” y (2) que “en ti ha confiado”. Ambas expresiones se refieren a la fe, pero una se refiere a la cabeza y la otra al corazón. ¿Cuál es la diferencia? Con nuestra cabeza creemos, con nuestro corazón confiamos; con la cabeza creemos que Dios es el Autor de la paz, el Dador de la paz; con el corazón confiamos en Él para cumplir en nosotros lo que promete.

    Una última cosa: note cómo Isaías 26:3 empieza con Dios y termina con Dios; comienza con “Tú” y termina en “en Ti”, y el alma confiada se pone entre ambos. La perfecta paz está en ponerse, por fe, entre estas dos palabras y permanecer ahí; la perfecta paz es el Señor mismo en nosotros, no una experiencia, no una doctrina, no una “cosa”, sino el Señor mismo. Entonces, como dice aquel himno, cuando “permanecemos en Él” nuestros corazones serán plenamente bendecidos. Y entonces, y sólo entonces, encontraremos lo que Él ha prometido: “Perfecta paz y descanso”.

  17. Estudio 4 ENCONTRAR EL PLAN DE DIOS PARA NUESTRA VIDA

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    Versículo clave: “¿Qué haré,Señor?”
    (Hechos 22:10)

    Basaremos este estudio en la pregunta de Saulo de Tarso en el momento mismo de su nuevo nacimiento: “Qué haré, Señor?”  ¿Diremos que la conversión de Saulo simplemente “sucedió”? ¿Fue por “casualidad” que de repente se convirtió en el camino a Damasco? ¿O no fue más bien conforme al plan y propósito divino? Hechos 9:15 nos dice que ciertamente fue “conforme al plan” de Dios. Pero, ¿tiene Dios un plan para mi vida? Si es así, ¿cómo puedo conocerlo y qué implica encontralo? Esta y otras muchas preguntas requieren una respuesta.

    1. EL SEÑOR TIENE UN PLAN Y PROPÓSITO DEFINIDO PARA CADA UNO DE SUS HIJOS

    Hay tres poderosas razones para creer que es así:

    • Es razonable esperarlo. Dios es un Dios de orden y método. Si construimos una casa o diseñamos un vestido, trabajamos en base a un plan, un patrón. Dios hace lo mismo.
    • Concuerda con la experiencia. Piense en Abraham (Hebreos 11:8-10);  Moisés (Hebreos 11:24-27);  David (1 Crónicas 17:7);  Isaías (Isaías 6:8);  Jeremías (Jeremías 1:5-8);  Pablo (Hechos 9:15).
    • La Palabra de Dios lo enseña. Mire Efesios 2:10 y compárelo con Salmos 27:11; 37:23; 73:24; 148:8; Proverbios 3:6; 15:19; 16:3; Isaías 6:8-9; 30:21 y Santiago 1:5.

    Note las siguientes tres características del plan de Dios para nuestras vidas:

    • Es un plan personal. Note los pronombres personales, “tú” y “yo” en Hechos 9:4. En el mundo no hay nadie más como usted, y por tanto el plan de Dios para usted es único y personal: ¡para usted sólo!  Él tiene un propósito a cumplir en y con la vida de usted que no puede ser cumplido en y con la vida de ninguna otra persona.
    • Es un plan perfecto. En Romanos 12:2 (que sólo se debería leer junto con Romanos 12:1) se nos dice que el plan de Dios, o sea el plan y propósito de Dios en la vida de sus hijos, es “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
    • Es un plan práctico. Es realizable y totalmente relacionado con la vida y servicio diarios. No es simplemente un plan que suena “bueno, agradable y perfecto”, ¡sino que demuestra serlo en la experiencia del día a día!
    1. LA COSA MÁS IMPORTANTE DE LA VIDA ES, POR TANTO, DESCUBRIR EL PLAN Y PROPÓSITO DE DIOS PARA NUESTRA VIDA

    Es algo evidente, pero la triste realidad es que algunos cristianos fallan en descubrir el plan y propósito de Dios para su vida, y el resultado es que toda su vida está llena de desilusión y derrota, frustración y fracaso.  ¡Qué maravilloso es sentir que estamos logrando algo que realmente merece la pena y saber que lo estamos haciendo no por nosotros mismos, sino de acuerdo con la voluntad de nuestro amoroso Padre celestial!  Todo inconverso vive planificando su propia vida, como lo hacía Saulo hasta el momento de su conversión (vea Hechos 9:5);  pero también es tristemente cierto que muchos cristianos planifican sus propias vidas. Tomamos decisiones y elegimos caminos que después demuestran ser muy equivocados (vea Juan 21:3).  No hay nada mejor ni más consolador que saber que estamos en el centro de la voluntad de Dios, y estar seguros de ello es posible para cada uno de nosotros.

    1. ENTRAMOS EN EL PLAN DE DIOS CUANDO ACEPTAMOS Y RECONOCEMOS A JESUCRISTO COMO NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR

    Saulo entró en el plan de Dios cuando se sometió a lo que el Señor le mandó hacer: Hechos 9:6, y compare con el versículo 8.  El Señor Jesucristo se reveló a Saulo diciendo “Yo soy Jesús…”, es decir, “Salvador”: vea Mateo 1:21.  Esto no quiere decir que Dios no estuviera interesado en Saulo y pendiente de él antes de su conversión, pero la verdad es que Saulo sólo entró realmente en el plan de Dios cuando se inclinó a los pies de Jesucristo y le aceptó como su Salvador y Señor.

    1. PASAMOS A DESCUBRIR, Y A CONTINUAR EN EL PLAN DE DIOS, MEDIANTE NUESTRA SUMISIÓN DIARIA A ÉL Y A SU VOLUNTAD REVELADA

    Él tiene ante sí el plan completo para nuestra vida, pero sólo nos lo revela paso a paso: vea el Salmo  37:23.  Él conoce el final desde el principio (Isaías 46:9-10),  pero la condición que hemos de cumplir, si queremos conocer y hacer la voluntad de Dios, es someternos completamente a Él con un profundo deseo de obedecerle: vea Hechos 22:10. El descubrimiento de la voluntad de Dios requiere cuatro cosas:

    (1) Comunión con Él en oración.  En el Salmo 27:11 encontramos una oración apropiada y, sólo cuando sabemos lo que es acudir regularmente al lugar secreto, Dios en su gracia nos revela su plan paso a paso.

    (2) Estudiando y profundizando en su Palabra.  ¡De qué manera tan maravillosa ha guiado Dios a sus santos mediante la lectura y la sumisión de sus vidas a los mandamientos y directrices de la Palabra de Dios! Vea Salmo 119:105.

    (3) Obediencia pronta e incondicional.  Dios nos va revelando su voluntad conforme le vamos obedeciendo. Vea 1 Samuel 15:22.  Sólo nos va mostrando cada vez el siguiente paso. Saulo tuvo que entrar en la ciudad antes de que el Señor le mostrará el siguiente paso que quería que diera (Hechos 9:6).

    (4) Confianza completa y tácita.  Pocas veces podemos rastrear la intervención de Dios en nuestras vidas, porque vivimos por fe y no por vista. Y eso implica que tenemos que confiar en Él. El Señor escogió a Saulo para que fuera “instrumento escogido”, y Saulo tuvo que confiar en Él en todas las cosas que Dios permitió en su vida: sufrimientos, privaciones, lapidaciones, prisiones… (2 Corintios 11:24-28).  Hemos de recordar que el plan de Dios incluye que permita que pasemos por pruebas: vea 1 Pedro 4:12-13 y 19.

    1. EL PLAN DE DIOS PARA NUESTRA VIDA ES UN PLAN ETERNO

    Quizás, al llegar a este último punto de nuestro estudio, esté usted pensando: “¡Qué apasionante tema para los jóvenes, que tienen toda la vida por delante!”  Pero es igualmente apasionante para el cristiano más anciano, porque todos los que pertenecemos al Señor tenemos por delante una gloriosa eternidad, y el plan de Dios tiene una parte terrenal y una celestial. La parte terrenal es como los cimientos del edificio…, la parte celestial se puede comparar con la estructura del edificio. Somos propensos a tener una idea muy limitada del plan de Dios. Cuando muere un cristiano con 30 o 40 años de edad decimos: “¡qué tragedia!”, y lo es desde la limitada perspectiva terrenal, pero el amoroso plan de Dios para sus hijos es un plan eterno: vea Efesios 2:10; 1 Juan 2:17 y 2 Timoteo 4:7-8.

     

  18. Estudio 3 NOS EMPEÑAMOS EN AGRADARLE

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    Versículo clave: “Nos empeñamos en agradarle”
    (2 Corintios 5: 9, NVI)

    El propósito constante de todo aquel que realmente conoce al Señor debería ser agradarle en todo: vea Juan 8:29, y compare con Juan 13:16.  ¿Podría alguien, en algún lugar, tener una ambición más grande que esta? ¿Es su ambición agradarle?, porque en esto está ciertamente el secreto de una vida exitosa.  En esta serie de estudios estamos considerando diez de estos “secretos”, pero sería correcto decir que los diez están resumidos en el tema de este estudio. No hay nada más importante que vivir cada día de una manera agradable al Señor en todo. Vea lo que el Espíritu Santo ha dejado escrito sobre Enoc: Génesis 5:22-24 y Hebreos 11:5.  A lo largo de las edades ha habido hombres y mujeres cuya suprema ambición ha sido agradar a Dios. Hoy en día la mayor parte de la gente está empeñada en agradarse a si mismos: compare Jueces 17:6; 1 Corintios 10:5;  y 2 Timoteo 3:4; pero hay quienes están buscando cumplir las condiciones divinas para una vida agradable a Él en todo.

    1.     ¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES PARA AGRADAR A DIOS?

    (1)   Hemos de nacer de nuevo.  Vea Romanos 8:8 y compárelo con Juan 3:5.  Todo hombre y mujer está “controlado por la naturaleza pecaminosa”, y los que viven “conforme a la naturaleza pecaminosa” nunca pueden agradar a Dios. Por eso la primera cosa necesaria es nacer de nuevo, para que vivamos “no controlados por la naturaleza pecaminosa, sino por el Espíritu” (Romanos 8:9).

    (2)   Hemos de separarnos de todo lo que sea pecaminoso o dudoso.    Cuando nacemos de nuevo venimos a ser hijos de Dios (1 Juan 3:1);  pero la vida cristiana es una guerra y somos soldados: mire 2 Timoteo 2:3-4.  Las vidas de los cristianos mundanos están llenas de pecado y obstáculos, pero aquellos que desean agradar a Dios se desembarazan de las cosas que obstaculizan su vida cristiana.

    (3)   Hemos de dedicar nuestras vidas al Señor. We must dedicate our lives to Him.  Mire Romanos 12:1 y fíjese en las palabras “santo y agradale a Dios”. La separación de lo pecaminoso y dudose es el aspecto negativo, pero la dedicación de nuestra vida al Señor es lo positivo. ¿Ha llegado a ofrecerle su cuerpo al Señor? ¿Le ha entregado las “partes” de su cuerpo, sus manos, pies, ojos, oídos, labios… en otras palabras, todo su ser?

    (4)   Hemos de ser buenos testigos.  Dios nos ha confiado su evangelio, ¡qué sagrada encomienda! El evangelio es para todos y hemos de estar totalmente dedicados a darlo a conocer: vea 1 Tesalonicenses 2:4.  Fíjese en lo que dice Pablo, “…hablamos? ¿Hablamos?  Quizá necesitemos orar la oración del salmista para agradar a Dios: mire el Salmo 51:15. Los creyentes que testifican de la gracia y el poder de Dios, con vidas coherentes y labios dispuestos a hablar por Él, son los que verdaderamente agradan al Señor.

    (5)   Hemos de ser obedientes.  Mire Colosenses 3:20.  Los niños agradan a sus padres cuando les obedecen, ¡cuánto más agradará al Señor la obediencia de sus hijos! La obediencia es muy importante: vea 1 Samuel 15:22 y compárelo con Juan 2:5; 14:15 y Hechos 9:6.

    (6)   Hemos de tener fe en Dios.  En Hebreos 11:6 se nos dice que si no confiamos en Dios no podemos agradarle. Gracias a Dios que podemos confiar en Él, no sólo en cuanto al perdón (1 Juan 1:9), sino también la comida (Salmo 34:10);  no sólo en cuanto a la salvación (Hechos 4:12), sino también en que nos proveerá de todo lo necesario (Filipenses 4:19).

    (7)   Hemos de ser magnánimos.  Vea Hebreos 13:16.  Una traducción dice:  “No descuidéis la beneficencia y la solidaridad”; llena de amor, simpatía, comprensión, disposición a ayudar, ánimo, generosidad (vea Romanos 12:13 y compare con Gálatas 6:6), ¡así es la vida cristiana exitosa en acción!

    2.     ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DE AGRADAR A DIOS?

    El resultado más maravilloso, si nos empeñamos en agradarle, es tener a Dios mirándonos con aprobación: compare Juan 8:29 con Mateo 3:17. El Señor Jesús es el Hijo de Dios en un sentido único, pero cada cristiano es un hijo de Dios por la fe en Él (Gálatas 3:26).  ¡Qué maravilla que Dios nos mire con aprobación! Tres son los resultados prácticos de agradar a Dios:

    (1)   Respuestas a la oración.  Mire 1 Juan 3:21-22 y vea por qué estamos tan seguros de que Dios escuchará y responderá anuestra oración. Note también que dice “cualquier cosa” y esto incluye todas nuestras necesidades. Esta promesa es un verdadero reto, pues no sólo nos dice cómo podemos tener respuesta a nuestras oraciones sino que ¡también explica por qué algunas de nuestras oraciones no son contestadas!

    (2)   Enemigos reconciliados.  Hay una maravillosa promesa en Proverbios 16:7; note de nuevo cómo la promesa de bendición está condicionada a que le agrademos: mire Romanos 12:17-21.  ¿No necesitas poner a prueba estas promesas del Señor en tus relaciones con otras personas?

    (3)   Un especial poder vencedor. Ecclesiastes 7:26 se refiere a una tentación concreta, pero parece evidente que la promesa de liberación de esta tentación es extensible a todas las demás: vea 1 Corintios 10:13 y compárelo con 2 Timoteo 4:18.

    3.     ¿CUÁLES SON LOS MOTIVOS QUE NOS DEBERÍAN APREMIAR A AGRADARLE?

    (1)   El Señor mismo no se agradó a si mismo (Romanos 15:3).

    (2)   Sólo así podemos glorificarle (1 Corintios 10:31).

    (3)   El Tribunal de Cristo (Romanos 14:10; 1 Corintios 3:13).

    Pero asegúrese de no olvidar esto:  No podemos agradarle con nuestras propias fuerzas: vea Filipenses 2:13.

  19. Estudio 2 LOS BENEFICIOS DE CONOCER A DIOS

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    Versículo clave:  “Sométete a Dios; ponte en paz con él, y volverá a tí la prosperidad.”  (Job 22:21, NVI)

    Nuestro versículo clave es la introducción a Job 22:21-29, donde se nos dice el bien, la bendición,  los beneficios que recibiremos si realmente conocemos a Dios. Está claro que hay una gran diferencia entre conocer a Dios y simplemente conocer cosas sobre él. Hay millones de personas que saben de Él, pero no le conocen realmente. Una cosa es el conocimiento teórico y otra el conocimiento personal de Dios, y este conocimiento personalmente experimentado es lo realmente vital.

    ¿Cómo podemos conocer a Dios? Las palabras “vuelve” y “acepta” de los versículos 22 y 23 nos dan la respuesta. Nota que volvemos una vez, es una crisis, pero seguimos recibiendo continuamente y esto es un proceso.

    (1)   VUELVE – (versículo 23). Nos hemos alejado de Ël (Isaías 53:6; Lucas 15:13) y estamos por naturaleza alejados, por eso lo que primero necesitamos es volver y ser reconciliados con ël, ser “hechos cercanos” (Efesios 2:13;  1 Pedro 2:25).  Sólo hay un camino de vuelta a Dios: vea  Isaías 55:6-7.

    (2)   ACEPTA – (versículo 22).  Habiendo vuelto al Señor, debemos entonces recibirle y confiar en él como nuestro Salvador personal (Juan 14:6; Hebreos 7:25; Apocalipsis 3:20).  Entonces debemos recibir Su ley y obedecer Sus mandamientos (Josué 1:8; Juan 14:15 y 21).  Sólo así llegaremos realmente a conocerle, no sólo como nuestro Salvador, sino también como nuestro Amigo (Juan 15:14-15);  nuestro Santificador (1 Corintios 1:30);  nuestro Proveedor (Filipenses 4:19);  y nuestro Guardador (Judas 24), es decir, llegaremos a conocerle como nuestro todo en todo  (Colosenses 3:11).

    Hay diversos grados de conocimiento de Dios.  Compare Juan 14:9 con lo que Pablo dijo treinta años más tarde: mire Hechos 9:4-6 y Filipenses 3:10.  La medida en que conocemos a Dios viene determinada por la medida en que recibimos de Él. Cuanto más recibimos (escuchamos, obedecemos, vivimos) su Palabra más le conoceremos. ¿Cuál es es entonces el bien que recibimos de Dios? ¿Cuáles son los beneficios de conocerle

    1.     SEREMOS EDIFICADOS

    Es lo que nos dice el versículo 23.  En otras palabras, por el conocimiento de Él somos hechos fuertes, robustos hombres y mujeres: Efesios 6:10.  ¿Ha regresado usted a Dios recibiendo a Cristo como su salvador personal? Entonces  mire Colosenses  2:6-7 y 2 Pedro 3:18.  No tiene por qué ser un cristiano débil y anémico. ¡Sea como el Daniel de Daniel 11:32!

    2.     NOS ENFRENTAREMOS RADICALMENTE AL PECADO

    Eso nos dice el versículo 23.  Nuestros cuerpos son templos (tabernáculos) de Dios (1 Corintios 6:19) y cuando y cuanto más conocemos realmentea Dios más compartiremos su odio al pecado y lo confrontaremos: vea 2 Corintios 7:1.  Es evidente que el cristiano que no se toma muy en serio el pecado es que no conoce a Dios muy intimamente. Pero “vuestro templo” puede no referirse sólo al cuerpo, sino también al hogar y los negocios. ¿Nos hemos enfrentado radicalmente con el pecado en toda cosa dudosa en estos “templos”?, vea 2 Crónicas 29:16-17 y compare con el Salmo 51:6.

    3.     SEREMOS GRANDEMENTE ENRIQUECIDOS

    Eso nos dicen los versículos 24 y 25. Fíjese en el versículo 25, “…tendrás po oro al Todopoderoso, y será él para ti como plata refinada”, de manera que conocerle a Él es realmente hacerse rico, oro y plata en abundancia: ¡vea Colosenses 2:9 y 10!  Si usted es un verdadero creyente, entonces es heredero de Dios y coheredero co Cristo (Romanos 8:16-17).  Posea su posesión (Abdías 17) y experimentará perfecta paz (Juan 14:27);  plenitud de gozo (Juan 15:11);  poder para testificar (Hechos 1:8) y gracia suficiente (2 Corintios 12:9).

    4.     NOS DELEITAREMOS EN LA PERSONA DEL SEÑOR

    Eso nos dice el versículo 26.  O sea que seremos desenganchados de las cosas terrenas y temporales que , aunque estemos muy agradecidos por ellas, siempre nos decepcionarán, y encontraremos nuestra verdadera satisfacción en el Señor mismo, que nunca cambia y nunca nos decepcionará (Hebreos 13:8).  Cuanto más conocemos a Dios más aumenta nuestro deleite en Sus dones, Su servicio, Su casa, pero ¡sobre todo en Él mismo! Además comenzamos a experimentar un nuevo deseo de las cosas que le agradan: mire el Salmo 37:4.

    5.     RECIBIREMOS RESPUESTAS A LA ORACIÓN

    Eso nos dice el versículo 27. La oración es el gran privilegio de todo cristiano, hasta los más jóvenes en la fe, pero el testimonio de la Biblia entera, así como de la experiencia demuestra que los que tienen un verdadero conocimiento íntimo de Dios son los que reciben respuestas a sus oraciones: 1 Juan 3:22 y 5:14-15.

    6.     TENDREMOS UN TESTIMONIO FRUCTIFERO

    Eso nos dicen los versículos 28 y 29. Los que tienen un testimonio efectivo para el Señor, de vida y palabra, son aquellos que realmente le conocen.

    (1)   Mire el versículo 28.  Si realmente conocemos a Dios y obramos conforme a su benévola voluntad, nada de nuestra obra será en vano: vea  Marcos 14:8-9;  1 Corintios 15:58;  y Gálatas 6:9.

    (2)   Mire el versículo 299.  ¡Qué gloriosa promesa de “resultados” de nuestro trabajo: vea el Salmo 107:2 y Juan 3:14-15.

    7.     DIOS SONREIRÁ SOBRE NOSOTROS

    Esto nos dice el versículo 28: “sobre tus caminos resplandeceá la luz”, que nos habla de Su aprobación, su guía, su bendición: vea  Números 6:24-26;  Salmo 90:17;  Proverbios 4:18 y 10:22.  ¡Qué maravilloso!

  20. Estudio 1 CÓMO ENCONTRAR AL DIOS VERDADERO

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    Versículos clave: “ Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos.”
    (2 Crónicas 15:3-4)

    En esta serie vamos a estudiar algunos de los secretos de una vida exitosa.  Es evidente que nadie puede empezar a vivir con éxito sin conocer a Dios En primer lugar hemos de saber cómo podemos llegar a conocerle por nosotros mismos. Este tema se nos presenta en 2 Crónicas 15:1-19 y especialmente en los versículos clave de arriba. Sólo hay un Dios verdadero, el Dios y Padre de nuestro Señor Jersucristo (2 Corintios 1:3) y la mayor bendición que alguien puede experimentar en esta vida es encontrar al Dios verdadero, pero la peor tragedia es pasar por la vida sin llegar a encontrarle.En nuestros versículos clave tenemos una breve descripción de una fase de la historia de Israel, pero también de miles de personas en todo el mundo. Veamos cómo se despliega este pasaje de las Escrituras en una secuencia de enseñanza.

    1.     ESTABAN SIN EL DIOS VERDADERO

    El versículo 3 nos dice que había sido así por mucho tiempo.  Como dice  Efesios 2:12 estaban sin Dios en el mundo, una perfecta descripción de multitudes hoy en día que viven sin Dios. No piensan en El a no ser en situaciones de emergencia y no le aceptan en su vida. Los israelitas seguían creyendo en la existencia de Dios y experimentaban y se beneficiaban de su providencia pero, con todo eso, vivían “sin verdadero Dios”. No se nos dice que vivieran sin un dios pues todos adoramos alguna clase de dios, sea uno mismo, el dinero, el placer o la ambición. Estas palabras del versículo 3 describen por tanto a mucha gente, mucho tiempo sin el Dios verdadero

    2.     ESTABAN SIN UN SACERDOTE QUE LOS INSTRUYERA

    Un sacerdote instructor era alguien con la obligación de enseñar al pueblo la verdad de Dios. ¿Quiénes son hoy los sacerdotes instructors? Todo fiel predicador y maestro de la Palabra de Dios es un sacerdote instructor  de Dios.  Pero la mayoría de la gente estan fuera de la esfera de influencia de tales maestros y predicadores; no van a la iglesia, no oyen la exposición de las escrituras y no leen la Biblia ni la clase de literatura que les informaría sobre las verdades de Dios. El resultado es que hay una lamentable ignorancia de las cosas de Dios y la persona corriente no sabe nada del camino divino de salvación – vea Efesios 2:8-10.  Muchos han conocido el sabor del “iglesismo” o de la “religiosidad”, pero muy pocos conocen el camino de la salvación revelado en la persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo – compare Juan 14:6; Hechos 4:12 y Romanos 1:16.

    3.     ESTABAN SIN LEY

    El versículo 3 nos lo dice. Los sacerdotes esran los guardianes de la ley y estar sin sacerdote implicaba, por tanto, estar sin ley. En aquel tiempo si alguien quería conocer la ley tenía que ir a un sacerdoteñ pero hoy en día, gracias a Dios, tenemos Su ley, Su Palabra en la Biblia. Pero la mayoría no lee la Biblia, de manera que están “sin (la) ley. La ley es la medida divina de lo que está bien o mal, pero la medida de la inmensa mayoría es lo que encuentran en los medios de comunicación: (1) periódicos, (2) radio, (3) televisión, (4) cine. Y al rechazar y cambiar los valores de Dios por los del mundo, los meramente humanos o los del diablo, nuestra civilizaci’on se hace cada vez m’as corrupta.  Nuestra gran necesidad actual es el regreso a la Biblia, la verdadera medida, el único libro que contiene la auténtica revelación de Dios y de su amor, su gracia, su Hijo y su camino de salvaci’on para hombres y mujeres

    4.     EN TIEMPOS DE TRIBULACION VOLVIERON AL SEÑOR

    Esto dice el versículo 4, y en los dos siguientes versículos vemos que llegaron tiempos de angustia porque habían dejado de contra con Dios en su vida. La angustia siempre llega a las naciones y a los individuos cuando rechazan al Señor. Note cómo fue el Señor el que envió la tribulación: era su castigo por el pecado y su método amoroso para hacerles volver a El; vea lo que dice al final del versículo 6. ¿Sigue Dios actuando así en la actualidad? ¡Lo hace! A menudo envía tribulaciones a la vida de algien para que esa persona, que por muchos años ha vivido para sí vuelva al Señor y le encuentre. El Hijo Pródigo tuvo que enfrentarse consigo mismo antes de volver a su padre (Lucas 15:11-24). Para mayor ilustración de esta verdad lea el Salmo 106, donde vemos que cuando fueron severamente castigados volvieron al Señor. Y entonces ¿qué ocurrió?

    5.     ENCONTRARON AL DIOS VERDADERO

    En el versículo 4 hay tres palabras que nos dicen cómo encontrar a Dios o, major dicho, cómo ser encontrados por El. Tenemos que:

    (1)   CONVERTIRNOS del pecado y el orgullo (1 Tesalonicenses 1:9);

    (2)   BUSCAR al Señor y su perdon (Isaias 55:6-7);  y

    (3)   ENCONTRAR al verdadero Dios (2 Crónicas 15:2,4 y 15).

    ¡Qué maravilla el final de esta antigua historia: “fue hallado de ellos”

    (2 Chronicles 15:4 and 15)!  ¿Le ha encontrado usted?  – mire Proverbios 8:17