Series 2

Estudio 1 BENDICIONES ESPIRITUALES EN CRISTO

(Pasaje bíblico: Efesios 1: 1 – 14)

El apóstol Pablo pasó tres años en Éfeso (Hechos 19 y 20:17-38) y como resultado de su ministerio dejó una iglesia establecida en esa ciudad. Diez años más tarde, Pablo escribió esta carta desde su prisión en Roma y la envió por medio de Tíquico a los cristianos de allá. Efesios es un libro apasionante porque nos cuenta cómo podemos nosotros (o cualquier persona) llegar a ser cristianos y cómo quiere Dios que vivamos la vida cristiana. Los capítulos 1 al 3 nos hablan de nuestra riqueza en Cristo, y los capítulos 4 al 6 nos hablan de nuestro andar en Cristo.

El versículo clave de los primeros tres capítulos es 1:3, que nos introduce al tema de este primer estudio. Dios ha transferido al creyente, en la Persona del Señor Jesucristo, toda su herencia de riqueza espiritual. Sin Cristo y aparte de Él no tenemos nada, no somos nada y no podemos hacer nada (Juan 15:5);  pero como creyentes Dios nos dice: Luke l5:3l.  ¡Qué ricos somos, pero qué pocos de nosotros estamos conscientes de nuestra verdadera riqueza y “poseemos nuestra herencia” (Abdías 17)!  Dios ha hecho a su Hijo la fuente de toda bendición espiritual y en el momento en que le recibimos como Señor y Salvador se hacen nuestras todas las bendiciones que están en Él. ¿Cuáles son esas bendiciones que son nuestras en Cristo y que hemos de apropiarnos y disfrutar? Los versículos 4 al 14 mencionan siete.

  1. Hemos sido ESCOGIDOS en Cristo antes de la creación del mundo (versículo 4).

Es la gran verdad de la Elección. ¡Qué maravilloso que Dios nos haya seleccionado para ser suyos! Note cuándo nos escogió y por qué nos escogió : compare Juan 15:16 y 1Pedro 1:15-16. ¡Qué maravilla de gracia soberana es esto! Nuestra salvación no es algo que se le ocurrió a Dios más tarde, sino que concibió todo este plan desde la eternidad pasada. Creyente, ¿te preguntas alguna vez si al final serás salvo? Lee y descansa sobre el versículo 4, deshazte de tus dudas para siempre, y mira Juan 6:37-39.

  1. Hemos sido PREDESTINADOS para la adopción como hijos (versículos 4/5).

La palabra “predestinado” significa “marcado de antemano”. En la eternidad Dios no solo nos escogió sino que también planificó lo que haría con nosotros. La elección mira hacia atrás y nos dice que fuimos escogidos (versículo 4); la predestinación mira hacia adelante y nos dice por qué fuimos escogidos  (versículo 5). El propósito de Dios al escogernos fue que fuésemos incorporados a su familia y recibiésemos la plena dignidad y privilegios de hijos. Piénselo: nosotros, perdidos y enemigos, ¡hemos sido escogidos para ser hijos, miembros de la Familia Real del Cielo! Mire 1Juan 3:1-3 y compare Romanos 8:18,19 y 23.

  1. Hemos sido aceptados en el Amado (versículo 6).

Esto quiere decir que si bien Dios nunca podría aceptarnos en nuestro estado pecaminoso y no regenerado, sin embargo una vez que confiamos en Cristo como nuestro Salvador nos acepta en Él; compare Isaías 64:6 con Efesios 1:6. Esto debería alejar todas mis dudas. Si miro a mi pecaminoso ser enseguida dudo, pero si fijo mis ojos en Jesús (Hebreos 12:2), en quien soy aceptado, mis dudas desaparecen, porque Dios ha aceptado la perfecta vida y la obra acabada de su Hijo y en Él es donde encuentro mi aceptación.

  1. Hemos sido REDIMIDOS y todos nuestros pecados perdonados (vers. 7).

Redimir es recomprar, liberar pagando rescate: mire 1Pedro 1:18-19. Estábamos “vendidos al pecado” (Romans 7:14) y hemos sido “comprados por precio”  (1Corinthians 6:20);  y no solo eso, hemos sido perdonados: mire Isaías 44:22-23, Salmo 103 y Lucas 7:47. Dios no solo nos ha hecho suyos, sino que nos ha hecho dignos de vivir con Él para siempre. ¿Cómo lo ha hecho?: “por su sangre”, es decir, por el sacrificio y obra de expiación del Señor Jesucristo. Mire Mateo 20:28 y compare 2Corintios 5:21 con Hebreos 9:12, 1Pedro 1:18 y 2:24 y Apocalipsis 1:5-6.

  1. Hemos sido iniciados en el Misterio Divino (versículos 8 a 10).

La palabra “misterio” se refiere a la verdad que estuvo oculta pero que ahora Dios ha revelado. La “revelación” concreta que encontramos en el versículo 10 es que todo está avanzando hacia la gloriosa consumación de todas las cosas, cuando Filipenses 2:10-11 se hará realidad. ¿Dónde nos ha dado Dios a conocer el misterio de su voluntad (versículo 9)? En su Palabra, que es “la palabra profética más segura” (2Pedro 1:19). Ahí tenemos el glorioso plan de Dios para el futuro, hasta que el tiempo ya no exista y los salvados estén con Él por toda la eternidad.

  1. Hemos obtenido una HERENCIA (versículo 11).

En Cristo tenemos todo lo que necesitamos para el tiempo y para la eternidad (versículo 11): mire 1Pedro 1:4 y compare Romanos 8:17 y 32, 1Corintios 3:21-23, 2Timoteo 2:12 y Apocalipsis 5:10.  “Herencia” nos habla de riquezas, abundancia, posesiones: ¡Qué riquezas tenemos en Él! El versículo 14 nos dice que ya tenemos la garantía de nuestra herencia. El Espíritu Santo en nosotros es la señal de que un día disfrutaremos de todo lo que ya nos pertenece en Cristo: mire Efesios 4:30 y compare con Juan 14:16-17.

  1. Hemos sido sellados con el ESPÍRITU SANTO de la promesa (vers. 13 y 14).

Este sello divino indica propiedad y seguridad; ¡pertenecemos a Él y siempre le perteneceremos! Hemos sido sellados “hasta el final del camino” (Efesios 4:30).

Estas bendiciones espirituales le pertenecen a cada uno de los cristianos. Solo son nuestras si estamos “en Cristo” (versículo 3), si habiendo oído el evangelio (versículo 13) hemos creído (versículo 13).